Latidos del día
Quiere despertar la calle
sin el vapor contaminando las florecillas
que cubren las casas abandonadas
en el cerrito de los niños.
Nadie las ve como yo,
porque siempre han estado allí,
creciendo, entre verdores de lluvia,
llamando a lo lejos a la brisa del río manso.
Tan pequeñas; rojas, amarillas, moradas
y hasta azules las he visto
con el microscopio de la ternura;
y con inocencia cruel despojado
al monótono verdor de sus colores,
para hacer un ramo inédito y minúsculo
y obsequiárselo con una mirada-pregunta
a la que sabe que estoy allí, para ella…
como lo están las florecillas hermosas
de la estación que nadie espera nunca
y otras divagaciones.
Lee todo en: Poema Latidos del día, de Media cara, en Poemas del Alma http://www. poemas-del-alma. com/blog/mostrar-poema-314199# ixzz3BlVhmA57
Quiere despertar la calle
sin el vapor contaminando las florecillas
que cubren las casas abandonadas
en el cerrito de los niños.
Nadie las ve como yo,
porque siempre han estado allí,
creciendo, entre verdores de lluvia,
llamando a lo lejos a la brisa del río manso.
Tan pequeñas; rojas, amarillas, moradas
y hasta azules las he visto
con el microscopio de la ternura;
y con inocencia cruel despojado
al monótono verdor de sus colores,
para hacer un ramo inédito y minúsculo
y obsequiárselo con una mirada-pregunta
a la que sabe que estoy allí, para ella…
como lo están las florecillas hermosas
de la estación que nadie espera nunca
y otras divagaciones.
Lee todo en: Poema Latidos del día, de Media cara, en Poemas del Alma http://www. poemas-del-alma. com/blog/mostrar-poema-314199# ixzz3BlVhmA57