Esos cantos gregorianos me gusta escucharlos cuando entro en algún monasterio o convento, pues parece que invita a meditación y contemplación. A mí que me perdone el Páter, pero esto no suelo escucharlo en casa, tampoco sé las letras, pero de verdad que me gusta escucharlo cuando voy o paso por esos sitios de recogimiento, creo que allí es el sitio adecuado y además me relaja.
Cuando hacia el camino de Santiago y pasábamos por algún convento o Iglesia donde se oyeran, nos parábamos a escucharlos porque me gustan, pero ya les digo, no suelo escucharlo en casa.
Bueno amigos que paséis buena tarde y también un saludo para Don Anselmo con todo respeto.
Ven, Espíritu Creador.
Un himno que la Iglesia canta con frecuencia: en el rezo de vísperas, en la fiesta de Pentecostés, en la dedicación de una iglesia, en la Confirmación, en la Ordenación Sacerdotal y cada vez que se quiere invocar al Espíritu Santo con solemnidad. Se atribuye a Rabanus Maurus (776-856).
Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles,
llena de gracia celestial
los pechos que tu creaste.
Te llaman Paráclito,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, amor
y unción espiritual.
Tú, don septenario,
dedo de la diestra del Padre,
por El prometido a los hombres
con palabras solemnes.
Enciende luz a los sentidos,
infunde amor en los corazones,
y las debilidades de nuestro cuerpo
conviértelas en firme fortaleza.
Repele largo al enemigo
y danos incesantemente la paz,
para que con tu guía
evitemos todo mal.
Danos a conocer al Padre,
danos a conocer al Hijo
y a Ti, Espíritu de ambos,
creamos todo el tiempo.
Que la gloria sea para Dios Padre,
y para el Hijo, de entre los muertos
resucitado, y para el Paráclito,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Cuando hacia el camino de Santiago y pasábamos por algún convento o Iglesia donde se oyeran, nos parábamos a escucharlos porque me gustan, pero ya les digo, no suelo escucharlo en casa.
Bueno amigos que paséis buena tarde y también un saludo para Don Anselmo con todo respeto.
Ven, Espíritu Creador.
Un himno que la Iglesia canta con frecuencia: en el rezo de vísperas, en la fiesta de Pentecostés, en la dedicación de una iglesia, en la Confirmación, en la Ordenación Sacerdotal y cada vez que se quiere invocar al Espíritu Santo con solemnidad. Se atribuye a Rabanus Maurus (776-856).
Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles,
llena de gracia celestial
los pechos que tu creaste.
Te llaman Paráclito,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, amor
y unción espiritual.
Tú, don septenario,
dedo de la diestra del Padre,
por El prometido a los hombres
con palabras solemnes.
Enciende luz a los sentidos,
infunde amor en los corazones,
y las debilidades de nuestro cuerpo
conviértelas en firme fortaleza.
Repele largo al enemigo
y danos incesantemente la paz,
para que con tu guía
evitemos todo mal.
Danos a conocer al Padre,
danos a conocer al Hijo
y a Ti, Espíritu de ambos,
creamos todo el tiempo.
Que la gloria sea para Dios Padre,
y para el Hijo, de entre los muertos
resucitado, y para el Paráclito,
por los siglos de los siglos.
Amén.