OYON: Bajo la Lluvia (X)...

Bajo la Lluvia (X)

Declaración de amor

Dylan brindaba su discurso, se le veía bien, en traje y a la corbata, nadie notaba lo nervioso que estaba, terminó con sendos aplausos y varias felicitaciones, al salir vio a Abril, tenía un regalo en sus manos.

- ¡Felicitaciones! Te salió estupendo
-Aver… debo adivinar, me seguiste también…
- ¡Sí! Ya me conoces- dijo con un guiño, y le dio un abrazo
Dylan se sorprendió y la abrazó
-Ten, tu regalo, no tiene nada colorido así que puedes abrirlo tranquilo, me voy

La vio salir del auditorio, bella como siempre, habían pasado ya cuatro semanas desde que la conoció, cada día se enamoraba más de ella, recordó en alguna ocasión le dijo:

-Para mí, el amor no es un sentimiento, es una persona, esa persona que escucha tus silencios, que te conmueve con solo mirarla, a la que sonríes sin razón, que sabe todo de ti sin preguntarte, que llena todo al mismo tiempo, no es parte de tu mundo, es tu universo…

Ella era eso, su amor, llenó su corazón, se volvió alegre y contaba los días para ir a ver a su mamá y presentársela. El jefe lo vio sonreír.
- ¿Ella es? Por la que sonríes y va mejorando tu desempeño…
- ¿Debo invertir en amor?
- ¡Seguro! Tómate el día libre, ve a buscarla

Abril entró al restaurante, era la primera vez que iba a un lugar lujoso, Ariel le había ayudado a comprar el vestido, ¿Por qué le había pedido que venga a cenar a este lugar? Solo venían a comer no había necesidad…

Dylan la esperaba ansioso, no sabía si le gustaría el collar, a ella no le gustaban las formalidades y no le parecían los anillos, había imaginado muchas veces su impresión, tal vez se alegraría y se emocionaría muchísimo. La vio entrar, se veía hermosa, un vestido esmeralda resaltaba su delicada figura, llevaba el cabello sutilmente amarrado, sus ojos, azules, un mar de inocencia y dulzura…

-Hola ¿Qué tal?- dijo suavemente
-Hermosa, bellísima…
-Gracias…- dijo nerviosa

La cena transcurrió con una Abril alegre y un Dylan nervioso por no saber en qué momento declararse… La cena terminó…

Dylan puso una cajita en la mesa, Abril lo abrió, dos collares brillaron juntos hacían un ying-yang, le encantó. Dylan cogió el ying (negro)

La mirada de Abril se iluminó, una lágrima rodó por su mejilla, en la mirada de los dos brillaba el romántico amor.
-Por ser la luz de mis días, la brillantez del sol por la que mi corazón salta de alegría al verte llegar con esa sonrisa única y la calidez de tu mirar, eres mi amor…
Ella le dio un tierno beso…
- Somos uno ahora ¿verdad?- dijo abrazándolo y poniéndole el collar, él hizo lo mismo.
-Feliz cumpleaños… mi amor- le dijo Abril
Ambos sonrieron. Había olvidado completamente su cumpleaños, ella siempre lo sorprendía.

“El amor es impredecible, esa es la razón por la que dos personas ´´diferentes´´, se aman, él (ella) es el complemento perfecto de ella (él)”
(“Mariposas en el Viento”)
Continuará...

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