EL HOMBRE PEZ
(Francisco de la Vega Casar,
El hombre pez de Liérganes)
Cerca del río, al amparo del árbol,
por bruma velada en días de invierno,
una estatua gris, de piedra de mármol,
recuerda un hecho extraño, tal vez, cierto.
De entonces, muchos años han pasado,
una persona, de condición rara,
se arrojó al Mar Cantábrico y, no hallado,
su desaparición se decretara.
Años más tarde, quizá fueran cinco,
las gaditanas y arenosas playas
vieron emerger de nuevo a Francisco,
semejando pez cubierto de escamas.
Fue recogido por sus allegados
y trasladado de nuevo a su tierra,
allí en Liérganes, la del río Miera,
y mil cuidados se le prodigaron.
A hablar y comer era reticente,
por nada o nadie mostraba entusiasmo,
y tras nueve años, sin paz ni descanso,
desapareció, esta vez, para siempre.
Lee todo en: Poema EL HOMBRE PEZ, de Alcoventosa, en Poemas del Alma http://www. poemas-del-alma. com/blog/mostrar-poema-284032# ixzz2quWC70w3
(Francisco de la Vega Casar,
El hombre pez de Liérganes)
Cerca del río, al amparo del árbol,
por bruma velada en días de invierno,
una estatua gris, de piedra de mármol,
recuerda un hecho extraño, tal vez, cierto.
De entonces, muchos años han pasado,
una persona, de condición rara,
se arrojó al Mar Cantábrico y, no hallado,
su desaparición se decretara.
Años más tarde, quizá fueran cinco,
las gaditanas y arenosas playas
vieron emerger de nuevo a Francisco,
semejando pez cubierto de escamas.
Fue recogido por sus allegados
y trasladado de nuevo a su tierra,
allí en Liérganes, la del río Miera,
y mil cuidados se le prodigaron.
A hablar y comer era reticente,
por nada o nadie mostraba entusiasmo,
y tras nueve años, sin paz ni descanso,
desapareció, esta vez, para siempre.
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