Saber dónde le aprieta el zapato: Este es uno de los dichos más populares de nuestra lengua y su origen se remonta a la época de los romanos. Según cuenta Plutarco en su obra "Vidas paralelas", Paulo Emilio, un patricio romano que gozaba de respeto entre sus pares debido a su sentido de la Justicia, dispuso separarse aparentemente, sin ninguna razón de Pipiria (hija de Papirio Masón), su joven, bella y virtuosa esposa, madre de sus dos hijos. Cuando sus amigos, escandalizados por la actitud del patricio, le reprochaban su proceder, éste, sonriente y señalando uno de sus zapatos, respondía: - ¿Han visto ustedes alguna pieza tan fina y primorosamente trabajada como esta? Pues yo, y sólo yo sé dónde me aprieta. Con el tiempo, la ejemplar respuesta pasó al lenguaje popular para ser usada como réplica, cuando se acusa a alguien de obrar con ligereza y desatino.
Saber con qué bueyes se ara: Conocer muy bien con quién o quiénes se trabaja o se está hablando.
Saber lo que es bueno: Conocer algo por propia experiencia, sobre todo lo que es positivo para uno. Solía usarse como frase intimidatoria la expresión ¡ahora vas a saber lo que es bueno, sinvergüenza...!, pronunciada inmediatamente antes de propinar una paliza a alguien.
Sacar de mentira verdad: Lograr la verdad por medio de la estrategia de usar la mentira, induciendo al interlocutor a que se sincere, casi sin quererlo.
Sacar fuerzas de flaqueza: Reaccionar, recuperarse, con el último aliento y recobrar la potencia, cuando parecía que todo estaba perdido.
Sacar los trapitos al sol: La acción de «sacar los trapos al sol» es íntima y se hace en el tendedero interno de las casas, sobre todo cuando se trata de la ropa interior de las personas. Por eso, la frase es una sugerencia a no ventilar los problemas íntimos en público.
Sacudir el polvo: Dar una paliza a alguien, castigarlo corporalmente. La expresión fue tomada de la costumbre de apalear las alfombras colgadas de un alambre o tirante, para quitarles el polvo o cualquier suciedad.
Salir a la palestra: Antiguamente, la palestra era un lugar donde se practicaban por lo general deportes y combates. Pero también tenía otros usos. La palestra, que normalmente era un patio porticado, servía de lugar de encuentro para discutir acerca de asuntos de interés y para celebrar competiciones literarias públicas. Los participantes tenían que salir a la palestra para exponer oralmente sus obras. Es por ello por lo que la frase 'salir a la palestra' se utiliza cuando una persona tiene que actuar en público en cualquier terreno.
Salir con un domingo siete: Expresión inspirada en un cuento de brujas, que califica a la persona que hace de aguafiestas en algún negocio o entretenimiento, por lo inesperado de su comentario.
Salir de Guatemala y caer en Guatepeor: Expresa la contingencia de lograr salir de una situación crítica para inmediatamente caer en otra peor. Se hace con Guatemala debido a la terminación mala; respecto de Guatepeor, pasa a engrosar la lista de los lugares inventados por el hombre.
Salir el tiro por la culata: Fracasar, resultar chasqueado, como si a un tirador realmente le saliera el tiro por la parte de atrás del arma.
Salvando las distancias: Frase usada como justificación, en los casos en que se ha efectuado una comparación relacionada con una persona o un hecho que no tiene parangón con el que se lo compara.
Salvarse por los pelos: En tiempos remotos, el oficio de marino no hacía descontar -como en la actualidad- que este profesional supiera nadar; más aún, había muchos hombres de mar que no podían siquiera mantenerse a flote en caso de naufragio debido a que la capacidad de nadar no era una condición "sine qua non" para ingresar como tripulante. De ahí que, cuando un día el jefe de cierto cuerpo de la Armada, quizá guiado por razones puramente higiénicas, dio orden de rapar la cabeza de todos sus hombres, estos se alzaron en clamor de protesta y rebeldía, llegando incluso a la superioridad, alegando que la medida atentaba contra su vida, debido a que de esa manera se les privaba, en caso de naufragio, de una forma de asidero, dado que muchas veces eran salvados de una muerte segura al ser tomados de los largos pelos de su cabeza. Este pedido formulado por los marinos fue curiosamente atendido por los superiores que, a través de una Real Orden expedida en 1809, decretaron la caducidad de la medida de exigir el pelo corto a los marinos. En la actualidad, la expresión salvarse por los pelos o la variante criolla salvarse por un pelito son usadas para dar a entender que alguien logra salir de un apuro extremo, justo en el último momento.
¡Salve César!, los que van a morir te saludan: Según Cayo Suetonio, eran las palabras que pronunciaban los gladiadores frente al palco del César, antes de comenzar los combates.
¡Sálvese quien pueda!: Expresión equivalente a una interjección que advierte sobre la inminencia de un peligro e invita a que cada uno tome la precaución de ponerse a salvo. La frase, que se originó en los naufragios de la Antigüedad, en la actualidad se utiliza en situaciones no tan apremiantes, pero sí delicadas.
Santa Rita, rita, rita, lo que se da no se quita: Es una expresión familiar originada en una doncella poco agraciada que le pidió un novio a Santa Rita de Cassia, una santa especializada en la concesión de pedidos milagrosos. Cuentan que Santa Rita le concedió el deseo, pero después, cuando el novio se arrepintió, la joven le reclamaba a la santa con esta frase.
Sarna con gusto, no pica: La sarna es una enfermedad contagiosa de la piel provocada por un ácaro y el proverbio se refiere a la molestia ocasionada por cosas voluntarias que nos producen efectos indeseables. La expresión solía completarse con la frase... pero mortifica.
Saber con qué bueyes se ara: Conocer muy bien con quién o quiénes se trabaja o se está hablando.
Saber lo que es bueno: Conocer algo por propia experiencia, sobre todo lo que es positivo para uno. Solía usarse como frase intimidatoria la expresión ¡ahora vas a saber lo que es bueno, sinvergüenza...!, pronunciada inmediatamente antes de propinar una paliza a alguien.
Sacar de mentira verdad: Lograr la verdad por medio de la estrategia de usar la mentira, induciendo al interlocutor a que se sincere, casi sin quererlo.
Sacar fuerzas de flaqueza: Reaccionar, recuperarse, con el último aliento y recobrar la potencia, cuando parecía que todo estaba perdido.
Sacar los trapitos al sol: La acción de «sacar los trapos al sol» es íntima y se hace en el tendedero interno de las casas, sobre todo cuando se trata de la ropa interior de las personas. Por eso, la frase es una sugerencia a no ventilar los problemas íntimos en público.
Sacudir el polvo: Dar una paliza a alguien, castigarlo corporalmente. La expresión fue tomada de la costumbre de apalear las alfombras colgadas de un alambre o tirante, para quitarles el polvo o cualquier suciedad.
Salir a la palestra: Antiguamente, la palestra era un lugar donde se practicaban por lo general deportes y combates. Pero también tenía otros usos. La palestra, que normalmente era un patio porticado, servía de lugar de encuentro para discutir acerca de asuntos de interés y para celebrar competiciones literarias públicas. Los participantes tenían que salir a la palestra para exponer oralmente sus obras. Es por ello por lo que la frase 'salir a la palestra' se utiliza cuando una persona tiene que actuar en público en cualquier terreno.
Salir con un domingo siete: Expresión inspirada en un cuento de brujas, que califica a la persona que hace de aguafiestas en algún negocio o entretenimiento, por lo inesperado de su comentario.
Salir de Guatemala y caer en Guatepeor: Expresa la contingencia de lograr salir de una situación crítica para inmediatamente caer en otra peor. Se hace con Guatemala debido a la terminación mala; respecto de Guatepeor, pasa a engrosar la lista de los lugares inventados por el hombre.
Salir el tiro por la culata: Fracasar, resultar chasqueado, como si a un tirador realmente le saliera el tiro por la parte de atrás del arma.
Salvando las distancias: Frase usada como justificación, en los casos en que se ha efectuado una comparación relacionada con una persona o un hecho que no tiene parangón con el que se lo compara.
Salvarse por los pelos: En tiempos remotos, el oficio de marino no hacía descontar -como en la actualidad- que este profesional supiera nadar; más aún, había muchos hombres de mar que no podían siquiera mantenerse a flote en caso de naufragio debido a que la capacidad de nadar no era una condición "sine qua non" para ingresar como tripulante. De ahí que, cuando un día el jefe de cierto cuerpo de la Armada, quizá guiado por razones puramente higiénicas, dio orden de rapar la cabeza de todos sus hombres, estos se alzaron en clamor de protesta y rebeldía, llegando incluso a la superioridad, alegando que la medida atentaba contra su vida, debido a que de esa manera se les privaba, en caso de naufragio, de una forma de asidero, dado que muchas veces eran salvados de una muerte segura al ser tomados de los largos pelos de su cabeza. Este pedido formulado por los marinos fue curiosamente atendido por los superiores que, a través de una Real Orden expedida en 1809, decretaron la caducidad de la medida de exigir el pelo corto a los marinos. En la actualidad, la expresión salvarse por los pelos o la variante criolla salvarse por un pelito son usadas para dar a entender que alguien logra salir de un apuro extremo, justo en el último momento.
¡Salve César!, los que van a morir te saludan: Según Cayo Suetonio, eran las palabras que pronunciaban los gladiadores frente al palco del César, antes de comenzar los combates.
¡Sálvese quien pueda!: Expresión equivalente a una interjección que advierte sobre la inminencia de un peligro e invita a que cada uno tome la precaución de ponerse a salvo. La frase, que se originó en los naufragios de la Antigüedad, en la actualidad se utiliza en situaciones no tan apremiantes, pero sí delicadas.
Santa Rita, rita, rita, lo que se da no se quita: Es una expresión familiar originada en una doncella poco agraciada que le pidió un novio a Santa Rita de Cassia, una santa especializada en la concesión de pedidos milagrosos. Cuentan que Santa Rita le concedió el deseo, pero después, cuando el novio se arrepintió, la joven le reclamaba a la santa con esta frase.
Sarna con gusto, no pica: La sarna es una enfermedad contagiosa de la piel provocada por un ácaro y el proverbio se refiere a la molestia ocasionada por cosas voluntarias que nos producen efectos indeseables. La expresión solía completarse con la frase... pero mortifica.