Cambia tu rutina para hacerle frente al estrés
Cambia tu rutina habitual. En ocasiones, la variación de nuestros procedimientos diarios habituales nos estimula y nos refresca. Por ejemplo, el hacer las cosas diferentes en tu casa como dormir del otro lado de la cama o cambiar el orden de tu pieza y hacer las cosas como cocinar, la limpieza en otro orden el ir a tu trabajo o estudios por una ruta diferente. El almorzar en un lugar diferente. El hacer algo que no hayas hecho antes. Varía tu rutina y permanece fuera de la rutina habitual.
Maximiza el disfrutar de tu vida y reduce el estrés
En lugar de programar el hacer tantas cosas en tu vida como sea posible, programa el maximizar tu disfrutar de la vida. Deja tiempo para llegar a los lugares, tiempo para disfrutar el viaje, tiempo para reflexionar. Anota lo que estas tratando de hacer ahora y cual es el precio que estás pagando en términos de incomodidad, estrés y falta de disfrutar de la vida. Decide lo que tu encontrarás significativo y trata de planificar un horario que le agregue significado. Practica diciendo: “No”. Evita a las personas y las actividades que producen estrés intencionalmente. Donde esto sea imposible, reduce las situaciones estresantes a un nivel manejable o considera un nuevo ambiente del todo.
Cambia tu rutina habitual. En ocasiones, la variación de nuestros procedimientos diarios habituales nos estimula y nos refresca. Por ejemplo, el hacer las cosas diferentes en tu casa como dormir del otro lado de la cama o cambiar el orden de tu pieza y hacer las cosas como cocinar, la limpieza en otro orden el ir a tu trabajo o estudios por una ruta diferente. El almorzar en un lugar diferente. El hacer algo que no hayas hecho antes. Varía tu rutina y permanece fuera de la rutina habitual.
Maximiza el disfrutar de tu vida y reduce el estrés
En lugar de programar el hacer tantas cosas en tu vida como sea posible, programa el maximizar tu disfrutar de la vida. Deja tiempo para llegar a los lugares, tiempo para disfrutar el viaje, tiempo para reflexionar. Anota lo que estas tratando de hacer ahora y cual es el precio que estás pagando en términos de incomodidad, estrés y falta de disfrutar de la vida. Decide lo que tu encontrarás significativo y trata de planificar un horario que le agregue significado. Practica diciendo: “No”. Evita a las personas y las actividades que producen estrés intencionalmente. Donde esto sea imposible, reduce las situaciones estresantes a un nivel manejable o considera un nuevo ambiente del todo.