Félix III, Santo
XLVIII Papa, 1 de marzo
Martirologio Romano: En la basílica de San Pablo de Roma, en la vía
Ostiense, san Félix III, papa, que fue antepasado del papa san
Gregorio I Magno (492).
Etimológicamente: Félix = Aquel que es feliz, es de origen latino.
Nace de una familia senatorial romana, y se dice que es descendiente
de San Gregorio el Magno. Sobre la vida de Félix nada se conoce con
certeza hasta que en 483 sucede a San Simplicito en la Cátedra de San
Pedro. En este tiempo la Iglesia estaba en medio de su largo conflicto
con la herejía de Eutiques. El año anterior el Emperador Zenón decreta
el Henoticon (o instrumento de unión), donde declara que ningún
símbolo de la fe debe de ser recibido, exceptuando el de Nicea con las
adiciones del 381. Lo hizo según las sugestiones de Acacio, el
perfidioso Patriarca de Constantinopla. El edicto trataba de sellar la
reconciliación entre los católicos y los eutiquianitas, pero causa más
conflictos que nunca y divide la Iglesia Oriental en tres o cuatro
facciones.
Mientras los Católicos en todas partes rechazaban el edicto, el
Emperador removía a los Patriarcas de Antioquia y Alejandría de sus
Sedes. Pedro el Batanero, un notorio hereje, nuevamente infringe en la
Sede de Antioquia, y Pedro III (“Peter Mongus”), quien era el
verdadero causante de las dificultades durante el pontificado de
Félix, tomaba la sede de Alejandría. En su primer sínodo Félix
excomulga a Pedro el Batanero, al que Acacio ya había condenado en un
sínodo en Constantinopla. En 484, Félix excomulga a Pedro III, acto
que causa un cisma entre Occidente y Oriente que no fue sanado por
treinta y cinco años. Este Pedro, siendo oportunista y de ingeniosa
disposición, se congracia con el emperador y con Acacio, al
suscribírse al Henoticon. Y para el desagrado de muchos obispos Acacio
nuevamente lo admite en comunión.
Félix, habiendo convenido un sínodo, envía legados al emperador y a
Acacio, pidiéndoles que expulsaran a Pedro III de Alejandría y que
Acacio personalmente fuera a Roma a explicar su conducta. Los legados
fueron detenidos y encarcelados. Posteriormente, incitados mediante
amenazas y promesas, entran en comunión con los herejes al
distintivamente mencionar el nombre de Pedro III en la lectura de los
trisagios litúrgicos. Cuando Simeón, uno de los monjes de Acaemeti,
informa en Roma la traición, Félix convoca un sínodo de setenta y
siete obispos en la Basílica de Letrán, donde Acacio y los legados
papales son excomulgados. Apoyado por el emperador, Acacio ignora la
excomunión, remueve el nombre del Papa de los trisagios litúrgicos y
permanece en su Sede hasta su muerte, evento que sucede uno o dos años
después.
Flaviano, su sucesor, envía mensajeros a Félix asegurándole que no
estaría en comunión con Pedro III. Pero al Papa percatarse que esto no
era cierto, continua el cisma. Eutimio, el sucesor de Flaviano, al
morir Pedro III también procura la comunión con Roma. Pero el Papa se
rehúsa, ya que Eutimio no removía los nombres de sus dos predecesores
de los trisagios litúrgicos. Este cisma, conocido como el cisma de
Acacio, no fue sanado hasta el 518 durante el reino de Justiniano.
En África los vándalos arrianos, Genserico y su hijo Hunerico, han
perseguido la Iglesia por mas de 50 años y expulsan a muchos católicos
al exilio. Cuando se restaura la paz, muchos de aquellos que por temor
cayeron en la herejía y habían sido rebautizados por los arrianos
deseaban retornar a la Iglesia. Al ser rechazados por los que
estuvieron firmes, apelaron a Félix. En 487 este convoca un sínodo y
envía una carta a los obispos de África estipulando las condiciones
para el retorno de estos. Félix muere el 492, habiendo reinado ocho
años, once meses y veintidós días.
XLVIII Papa, 1 de marzo
Martirologio Romano: En la basílica de San Pablo de Roma, en la vía
Ostiense, san Félix III, papa, que fue antepasado del papa san
Gregorio I Magno (492).
Etimológicamente: Félix = Aquel que es feliz, es de origen latino.
Nace de una familia senatorial romana, y se dice que es descendiente
de San Gregorio el Magno. Sobre la vida de Félix nada se conoce con
certeza hasta que en 483 sucede a San Simplicito en la Cátedra de San
Pedro. En este tiempo la Iglesia estaba en medio de su largo conflicto
con la herejía de Eutiques. El año anterior el Emperador Zenón decreta
el Henoticon (o instrumento de unión), donde declara que ningún
símbolo de la fe debe de ser recibido, exceptuando el de Nicea con las
adiciones del 381. Lo hizo según las sugestiones de Acacio, el
perfidioso Patriarca de Constantinopla. El edicto trataba de sellar la
reconciliación entre los católicos y los eutiquianitas, pero causa más
conflictos que nunca y divide la Iglesia Oriental en tres o cuatro
facciones.
Mientras los Católicos en todas partes rechazaban el edicto, el
Emperador removía a los Patriarcas de Antioquia y Alejandría de sus
Sedes. Pedro el Batanero, un notorio hereje, nuevamente infringe en la
Sede de Antioquia, y Pedro III (“Peter Mongus”), quien era el
verdadero causante de las dificultades durante el pontificado de
Félix, tomaba la sede de Alejandría. En su primer sínodo Félix
excomulga a Pedro el Batanero, al que Acacio ya había condenado en un
sínodo en Constantinopla. En 484, Félix excomulga a Pedro III, acto
que causa un cisma entre Occidente y Oriente que no fue sanado por
treinta y cinco años. Este Pedro, siendo oportunista y de ingeniosa
disposición, se congracia con el emperador y con Acacio, al
suscribírse al Henoticon. Y para el desagrado de muchos obispos Acacio
nuevamente lo admite en comunión.
Félix, habiendo convenido un sínodo, envía legados al emperador y a
Acacio, pidiéndoles que expulsaran a Pedro III de Alejandría y que
Acacio personalmente fuera a Roma a explicar su conducta. Los legados
fueron detenidos y encarcelados. Posteriormente, incitados mediante
amenazas y promesas, entran en comunión con los herejes al
distintivamente mencionar el nombre de Pedro III en la lectura de los
trisagios litúrgicos. Cuando Simeón, uno de los monjes de Acaemeti,
informa en Roma la traición, Félix convoca un sínodo de setenta y
siete obispos en la Basílica de Letrán, donde Acacio y los legados
papales son excomulgados. Apoyado por el emperador, Acacio ignora la
excomunión, remueve el nombre del Papa de los trisagios litúrgicos y
permanece en su Sede hasta su muerte, evento que sucede uno o dos años
después.
Flaviano, su sucesor, envía mensajeros a Félix asegurándole que no
estaría en comunión con Pedro III. Pero al Papa percatarse que esto no
era cierto, continua el cisma. Eutimio, el sucesor de Flaviano, al
morir Pedro III también procura la comunión con Roma. Pero el Papa se
rehúsa, ya que Eutimio no removía los nombres de sus dos predecesores
de los trisagios litúrgicos. Este cisma, conocido como el cisma de
Acacio, no fue sanado hasta el 518 durante el reino de Justiniano.
En África los vándalos arrianos, Genserico y su hijo Hunerico, han
perseguido la Iglesia por mas de 50 años y expulsan a muchos católicos
al exilio. Cuando se restaura la paz, muchos de aquellos que por temor
cayeron en la herejía y habían sido rebautizados por los arrianos
deseaban retornar a la Iglesia. Al ser rechazados por los que
estuvieron firmes, apelaron a Félix. En 487 este convoca un sínodo y
envía una carta a los obispos de África estipulando las condiciones
para el retorno de estos. Félix muere el 492, habiendo reinado ocho
años, once meses y veintidós días.