OYON: A la Mancha, manchego, que hay mucho vino, mucho pan,...

A la Mancha, manchego, que hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite y mucho tocino.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
A la mona que te trae el plato no le mires el rabo.
A la moza ser buena, y al mozo el oficio, no les puede dar mayor Beneficio.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
A la moza y al fraile, que no les de el aire.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
A la muerte no hay que temerle ni buscarla, únicamente esperarla.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
A la mujer barbuda o muy velluda, el diablo la sacuda.
A la mujer barbuda, de lejos se la saluda.
A la mujer bella y honesta, casarse poco le cuesta.
A la mujer brava, la soga larga.
A la mujer casada, nunca le falta novio.
A la mujer casta, Dios le basta.
A la mujer del carnicero le medra la carne en la mano.
A la mujer dile tu amor una vez, que el diablo se lo dirá diez.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
A la mujer hay que tenerla bien comida, bien amada y bien vestida.
A la mujer honrada su propia estima le basta.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
A la mujer pedigüeña ponla donde habita la cigüeña.
A la mujer pedigüeña, la persigue la cigüeña.
A la mujer ventanera, tuércele el cuello si la quieres buena.
A la mujer y a la cabra, soga larga. Pero sin perderla de vista.
A la mujer y a la guitarra hay que templarla para usarla.
A la mujer y a la lechuga, por la cintura.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
A la mujer y al mulo, en el culo.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
A la necesidad no hay ley.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
A la prima, se le arrima.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
A la que a su marido encornuda, Señor y tú la ayuda.
A la que bien baila, con poco son le basta.
A la que fue flor, algo le queda de olor.
A la que tenga más de treinta, no la pretendas.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
A la ramera y a la lechuga, una temporada les dura.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
A la res vieja, alíviale la reja.
A la ruín oveja la lana le pesa, y al ruín pastor el cayado y el zurrón.
A la sierra tocino y al serrador vino.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
A la sombra de los buenos viven los malos sin freno.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
A la tercera va la vencida.
A la tierra que fueres haz lo que vieres.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
A la vejez aladares de pez.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
A la vejez, cuernos de pez.
A la vejez, viruelas.
A la viuda y al abad, el diablo les amasa el pan.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
A la zorra, candilazo.
A largos días, largos trabajos.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.