OYON: A las cosas menudas, el alguacil acuda y a las cosas...

A las cosas menudas, el alguacil acuda y a las cosas grandes, el señor alcalde.
A las diez deja la calle para quien es
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
A las diez, deja la calle para quien es.
A las diez, en la cama estés; mejor antes que después.
A las obras me remito.
A las putas y a los barberos, a la vejez los espero.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
A lo bueno, pronto me hago yo; a lo malo, no.
A lo hecho, pecho.
A lo más oscuro, amanece Dios.
A lo que el Rey manda y Dios ofrece, hay que hacerse.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A lo que no puede ser, paciencia.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
A los burros palos, y a la mujer regalos.
A los cincuenta, el mal del mes ya no lo ves.
A los enemigos bárreles el camino.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
A los galgos del rey no se les escapa liebre alguna.
A los hombres, querellos; pero que no lo sepan ellos.
A los quince el que quise, a los veinte el que quiso mi gente y a los treinta el que se presenta.
A los tontos y a los porfiados, la mejor bofetada es dejarlos.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
A los tuyos, con razón o sin ella.
A luz de la candela, toda música parece bella.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
A mal abad, peor sacristán.
A mal amo, mal criado.
A mal comer o bien comer, tres veces beber.
A mal Cristo, mucha sangre.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
A mal dar, tabaquear.
A mal hablador, discreto oidor.
A mal mortal no hay hierba que val.
A mal rey, mala grey.
A mal sarmiento, buena podadera.
A mal tiempo, buena cara.
A mala cabeza, buenas son piernas.
A mala cama, colchón de vino.
A mala cuenta, no hay providencia buena.
A mala leña un buen brazado.
A mala lluvia, buen paraguas.
A mala suerte, envidia fuerte.