-- FUE UN DOMINGO --
Fue un domingo por la tarde en una plaza llena de gente
con la orquesta y su música de siempre
llenándonos de verano la mente.
Luego, nos escapamos por entre las calles estrechas
hacia los campos de amapolas
rojas y gualdas.
Y los rincones de hojarasca en larga espera
Con sus collares de azabache
Dándonos aliciente.
Con aquel paisaje extendido en amarillos y verdes
Con charoles de nieves
Y mulatos colores.
El cruzar aquellos puentes tan pequeñitos
porque era bonita la tarde
que nos cantaba de manera cómplice.
Y la fuente de agua con dos caños de cristal
Que sonaba como un reguerillo
de apetencia y suspiros.
Ese estar a tu lado junto al río
al calor del estío
cuando se iba durmiendo el atardecer en tus ojos
después de bañarnos.
Y entonces dejabas pasear tus pechos vanidosos
en busca de la brisa
con tus manos y las mías adornando los besos
y fabricando los sueños
El embrujo de letziaga
Fue un domingo por la tarde en una plaza llena de gente
con la orquesta y su música de siempre
llenándonos de verano la mente.
Luego, nos escapamos por entre las calles estrechas
hacia los campos de amapolas
rojas y gualdas.
Y los rincones de hojarasca en larga espera
Con sus collares de azabache
Dándonos aliciente.
Con aquel paisaje extendido en amarillos y verdes
Con charoles de nieves
Y mulatos colores.
El cruzar aquellos puentes tan pequeñitos
porque era bonita la tarde
que nos cantaba de manera cómplice.
Y la fuente de agua con dos caños de cristal
Que sonaba como un reguerillo
de apetencia y suspiros.
Ese estar a tu lado junto al río
al calor del estío
cuando se iba durmiendo el atardecer en tus ojos
después de bañarnos.
Y entonces dejabas pasear tus pechos vanidosos
en busca de la brisa
con tus manos y las mías adornando los besos
y fabricando los sueños
El embrujo de letziaga