Agosto...
Agosto, dame miel y dame mosto…
La playa espera para refrescar la mollera,
Y los higos, la sandía, las uvas y el melocotón,
Pronto traerán alegría a mi corazón...
Por sólo una razón te viste alterado,
Y fueron los celos de Octavio el romano,
Que de 29 días a 31 te cambió el soberano,
Igualando a Julio, ya por el César modificado.
Siempre en la casa de Leo comienzas,
Y en la casa de Virgo terminas,
Es que a ti no te importa si me dominas,
Sólo te importan tus vanidades mezquinas.
Agosto y Septiembre no duran para siempre,
Pero en mi corazón por ustedes arde lumbre.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa,
Soy el cordero que por ti acepta pulpa y culpa.
Parecen novias que encaminan tus semillas,
Las amapolas blancas por todos los caminos,
Que por el norte habrán de ser fecundadas,
Cuando el invierno llegue y marque sus destinos.
Yo te haré con mis manos un sombrero,
Que te cubra del sol en Agosto y en Enero,
Y pueda tu rostro ver la miel y el mosto,
Cuando el perro al amo vuelve el rostro.
De uno al doce un buen futuro predices,
Para cada uno de los meses siguientes,
Si tus cabañuelas son precisas o imprecisas,
Tranquilizas o atemorizas a todas tus gentes.
Y yo que en balde busco tu semblante,
Sé que un buen día habré de encontrarte...
Te dejo unas flores en memoria de ese amor,
Que durante tu vida a mí brindaste…
Ay Agosto, que bendices con tu canto,
En la tierra y en el cielo a toda criatura,
Y hasta a los muertos del camposanto,
Quédate aquí y aléjame de mi amargura.
Félix Cantú Ortiz
Agosto, dame miel y dame mosto…
La playa espera para refrescar la mollera,
Y los higos, la sandía, las uvas y el melocotón,
Pronto traerán alegría a mi corazón...
Por sólo una razón te viste alterado,
Y fueron los celos de Octavio el romano,
Que de 29 días a 31 te cambió el soberano,
Igualando a Julio, ya por el César modificado.
Siempre en la casa de Leo comienzas,
Y en la casa de Virgo terminas,
Es que a ti no te importa si me dominas,
Sólo te importan tus vanidades mezquinas.
Agosto y Septiembre no duran para siempre,
Pero en mi corazón por ustedes arde lumbre.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa,
Soy el cordero que por ti acepta pulpa y culpa.
Parecen novias que encaminan tus semillas,
Las amapolas blancas por todos los caminos,
Que por el norte habrán de ser fecundadas,
Cuando el invierno llegue y marque sus destinos.
Yo te haré con mis manos un sombrero,
Que te cubra del sol en Agosto y en Enero,
Y pueda tu rostro ver la miel y el mosto,
Cuando el perro al amo vuelve el rostro.
De uno al doce un buen futuro predices,
Para cada uno de los meses siguientes,
Si tus cabañuelas son precisas o imprecisas,
Tranquilizas o atemorizas a todas tus gentes.
Y yo que en balde busco tu semblante,
Sé que un buen día habré de encontrarte...
Te dejo unas flores en memoria de ese amor,
Que durante tu vida a mí brindaste…
Ay Agosto, que bendices con tu canto,
En la tierra y en el cielo a toda criatura,
Y hasta a los muertos del camposanto,
Quédate aquí y aléjame de mi amargura.
Félix Cantú Ortiz