Alberto de Bérgamo, Beato
Terciario Dominico, Mayo 7
Martirologio Romano: En Cremona, de Lombardía, beato Alberto de
Bérgamo, labrador, el cual, después de soportar con paciencia las
reprensiones que su mujer le hacía por su gran generosidad hacia los
pobres, abandonó sus tierras y vivió como hermano de penitencia de
santo Domingo (1279).
Etimológicamente: Alberto = Aquel que brilla por su nobleza, es de
origen germánico.
Alberto pertenecía la Tercera Orden Dominica y, por eso, vivió como
lego, a pesar de ser casado y estar dedicado a la vida de trabajo en
el campo.
Dueño de una sensible generosidad, pasó su vida ayudando a los
necesitados, distribuyendo alimentos y dinero.
Además, hizo numerosas peregrinaciones, sobre todo a Santiago de
Compostela, prestando sus servicios a otros peregrinos a todo lo largo
del camino, que era recorrido a pie.
También visitó Roma y Tierra Santa.
Murió en Cremona, en Italia.
Después de su muerte, le fueron atribuidos muchos milagros, siendo su
generosidad, marca distintiva de su persomalidad, famosa hasta
nuestros días.
El Papa Benedicto XIV confirmó su culto el 9 de mayo de 1748.
La comunidad dominica lo recuerda el 7 de mayo, pero en otros
santorales se lo recuerda el 11 del mismo mes.
Terciario Dominico, Mayo 7
Martirologio Romano: En Cremona, de Lombardía, beato Alberto de
Bérgamo, labrador, el cual, después de soportar con paciencia las
reprensiones que su mujer le hacía por su gran generosidad hacia los
pobres, abandonó sus tierras y vivió como hermano de penitencia de
santo Domingo (1279).
Etimológicamente: Alberto = Aquel que brilla por su nobleza, es de
origen germánico.
Alberto pertenecía la Tercera Orden Dominica y, por eso, vivió como
lego, a pesar de ser casado y estar dedicado a la vida de trabajo en
el campo.
Dueño de una sensible generosidad, pasó su vida ayudando a los
necesitados, distribuyendo alimentos y dinero.
Además, hizo numerosas peregrinaciones, sobre todo a Santiago de
Compostela, prestando sus servicios a otros peregrinos a todo lo largo
del camino, que era recorrido a pie.
También visitó Roma y Tierra Santa.
Murió en Cremona, en Italia.
Después de su muerte, le fueron atribuidos muchos milagros, siendo su
generosidad, marca distintiva de su persomalidad, famosa hasta
nuestros días.
El Papa Benedicto XIV confirmó su culto el 9 de mayo de 1748.
La comunidad dominica lo recuerda el 7 de mayo, pero en otros
santorales se lo recuerda el 11 del mismo mes.