León de Catania
Obispo, 20 de febbrero
Martirologio Romano: En Catania, de Sicilia, san León, obispo, que se
ocupó sobre todo del cuidado de los pobres (c. 787).
San León, obispo de Catania, en Sicilia, había nacido en Rávena, hacia
la mitad del siglo VIII. Fue llamado el Taumaturgo, por los muchos
milagros que hacía. Sus padres le educaron para las glorias humanas.
Pero eran distintas las aspiraciones de León. Se puso bajo la
dirección del obispo de Rávena, quien viendo su pureza de costumbres y
su celo apostólico, decidió conferirle la ordenación sacerdotal.
Pudo disfrutar de él poco tiempo, pues muerto Sabino, obispo de
Catania, se decidieron los electores por León, no sin antes haber
pedido a Dios acierto en la elección. León se oponía, pero le
obligaron a aceptar.
Después de su resistencia, puso todo su empeño en cumplir su misión
apostólica. Se dedicó a la reforma de costumbres, a la instrucción
religiosa de sus fieles, a defender la verdad ante los herejes, al
cuidado de todos.
Vivía, como dichas para él, las recomendaciones de San Pedro en su
primera Carta: "Apacentad el rebaño de Dios que os ha sido confiado,
no por fuerza sino con blandura, según Dios. Ni por sórdido lucro,
sino con prontitud de ánimo. No como dominadores sobre la heredad,
sino sirviendo de ejemplo al rebaño. Así recibiréis la corona
inmarcesible de la gloria".
De todas partes acudían a verle y oírle. Todos querían tocar su manto
para ser curados. Los emperadores consiguieron que acudiera a
Constantinopla, para tenerle cerca, para escuchar sus sabios consejos
y pedirle oraciones ante Dios.
Rigió la diócesis como un verdadero sucesor de los apóstoles durante
16 años y hacia finales del siglo VIII, lleno de merecimientos, se
durmió en el Señor. El pueblo lloró su muerte como la de un padre y
celoso pastor. Fue sepultado en un monasterio que él mismo había hecho
construir fuera de las murallas de Catania. Su sepulcro fue muy
venerado, sobre todo antes que los árabes ocupasen Sicilia. La fama de
sus virtudes y de sus muchos milagros lo convirtió en centro de muchas
peregrinaciones.
Obispo, 20 de febbrero
Martirologio Romano: En Catania, de Sicilia, san León, obispo, que se
ocupó sobre todo del cuidado de los pobres (c. 787).
San León, obispo de Catania, en Sicilia, había nacido en Rávena, hacia
la mitad del siglo VIII. Fue llamado el Taumaturgo, por los muchos
milagros que hacía. Sus padres le educaron para las glorias humanas.
Pero eran distintas las aspiraciones de León. Se puso bajo la
dirección del obispo de Rávena, quien viendo su pureza de costumbres y
su celo apostólico, decidió conferirle la ordenación sacerdotal.
Pudo disfrutar de él poco tiempo, pues muerto Sabino, obispo de
Catania, se decidieron los electores por León, no sin antes haber
pedido a Dios acierto en la elección. León se oponía, pero le
obligaron a aceptar.
Después de su resistencia, puso todo su empeño en cumplir su misión
apostólica. Se dedicó a la reforma de costumbres, a la instrucción
religiosa de sus fieles, a defender la verdad ante los herejes, al
cuidado de todos.
Vivía, como dichas para él, las recomendaciones de San Pedro en su
primera Carta: "Apacentad el rebaño de Dios que os ha sido confiado,
no por fuerza sino con blandura, según Dios. Ni por sórdido lucro,
sino con prontitud de ánimo. No como dominadores sobre la heredad,
sino sirviendo de ejemplo al rebaño. Así recibiréis la corona
inmarcesible de la gloria".
De todas partes acudían a verle y oírle. Todos querían tocar su manto
para ser curados. Los emperadores consiguieron que acudiera a
Constantinopla, para tenerle cerca, para escuchar sus sabios consejos
y pedirle oraciones ante Dios.
Rigió la diócesis como un verdadero sucesor de los apóstoles durante
16 años y hacia finales del siglo VIII, lleno de merecimientos, se
durmió en el Señor. El pueblo lloró su muerte como la de un padre y
celoso pastor. Fue sepultado en un monasterio que él mismo había hecho
construir fuera de las murallas de Catania. Su sepulcro fue muy
venerado, sobre todo antes que los árabes ocupasen Sicilia. La fama de
sus virtudes y de sus muchos milagros lo convirtió en centro de muchas
peregrinaciones.