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noticia recogida de la Rioja. com

El Barcelona humilla al Santos y conquista el Mundial de Clubes
Reconocimiento mundial al juego azulgrana, que vuelve a dar otra lección colectiva

Exhibición del Barcelona en la final del Mundial de Clubes al golear al Santos brasileño

SANTOS 0

BARCELONA 4

Santos: Cabral, Danilo (Elano, min. 30), Drácena, Bruno Rodrigo, Durval, Leo, Henrique, Arouca, Ganso (Ibson, min. 82), Borges (Fardec, min. 80) y Neymar.

Barcelona: Valdés, Piqué (Mascherano, min. 55), Puyol (Fontàs, min. 84), Abidal, Busquets, Xavi, Thiago (Pedro, min. 78), Iniesta, Alves, Cesc y Messi.

Goles: 0-1. Minuto 16: Messi. 0-2. Minuto 23: Xavi. 0-3. Minuto 44: Cesc. 0-4. Minuto 82: Messi.

Árbitro: Ravshan Irmatov (Uzbekistán).). Mostró tarjetas amarillas a Piqué, Mascherano, Ganso y Drácena.

Incidencias: Final del Mundial de Clubes, disputada en el Estadio Internacional de Yokohama, ante unos 72.000 espectadores. Lleno. Los azulgrana saltaron al campo con una camiseta que rezaba: 'Mucha fuerza Guaje', para dar ánimos a Villa.

Solo la Historia dará la verdadera dimensión de este grupo. Pero de momento, la gloria ya le ha reservado un lugar en la eternidad. El que para muchos es el mejor equipo jamás visto, levantó este domingo su segundo Mundial de Clubes. Y lo hizo de una forma grandiosa: con nueve jugadores formados en su cantera, apabullando al rival con una lección de fútbol y con un Messi que cada vez se parece más a la leyenda del equipo contrario, 'O Rei' Pelé.
«Ya podemos decir que somos el mejor equipo del mundo», expresó el presidente, Sandro Rosell. «Los números hablan por sí solos», añadió Guardiola. Y es que el Barça, en los últimos 20 años, ha conseguido darle la vuelta a su dinámica histórica. Fundado en 1899, el FC Barcelona dejó su etiqueta de equipo perdedor una tarde de mayo de 1992 en Wembley.
Desde entonces, dos títulos mundiales y cuatro 'Champions' (con Cruyff, Rijkaard y Guardiola) y el reconocimiento universal a su juego. «Es admirable las ganas de nuestros jugadores de seguir ganando», remató Guardiola.
El quinto título del año (todos menos la Copa) y el decimotercero (de 16) de la 'era Guardiola' (en tres años y medio) coronó al Barça frente a un Santos que no pudo y no supo contrarrestar el juego de toque y combinación de los azulgrana. Pelé y los suyos inventaron aquello del 'jogo bonito' y, sin embargo, sus herederos no están en Brasil, sino que visten de azulgrana.
Los azulgrana tenían las bajas de Villa y Alexis, y una consiga: meterle intensidad al juego, «porque ellos no están acostumbrados a un fútbol de ritmo intenso», según admitió Puyol tras levantar la Copa, que dedicó a Villa y Tito Vilanova. Metido en el campo del contrario, el Barça -con Xavi, Thiago e Iniesta en la medular y Messi, Cesc y Alves en ataque- tenía el control del balón, hacía sus rondos favoritos y los brasileños corrían detrás de la pelota.
No la olían. Ni siquiera Neymar. El choque se vendió en la víspera como un duelo entre Messi y Neymar y hoy por hoy no hay posible comparación, sobre todo en las finales, en las que el argentino se crece. Lo dejó claro bien pronto. Corría el minuto 16. Xavi controló un balón de espuela, buscó en profundidad a Messi y ante la salida del portero le picó la pelota por encima. Golazo antológico, que sentó las bases de lo que se vería luego: dominio casi insultante de los azulgrana.
Distancias enormes
Poco después apareció Alves por la banda, cedió al punto de penalti, y Xavi, a bote pronto, fusiló a Cabral. La final no había entrado en el minuto 25 y el marcador ya señalaba las distancias enormes que hay entre ambas escuadras. Al borde del descanso, Cesc, tras varios rebotes, puso la sentencia. Con 0-3 en la media parte, el 95% del trabajo estaba casi hecho por parte de los culés, que después de la reanudación se dedicaron a buscar las contras. El Santos se abrió un poco más, las marcas se descuidaron un poco y el partido se convirtió en un ida y vuelta que solo beneficiaba al Barça. Por eso, el cuarto llegó en una contra: Messi mareó al portero con un recorte seco y espectacular y puso el broche a un día que el de Rosario no olvidará.