OYON: 2. La Anestesia...

2. La Anestesia

El N2O, óxido nitroso, más conocido por el nombre de gas hilarante, provocaba en el ser humano generalmente la risa y en alguna que otra ocasión peleas. Fue en un espectáculo organizado por el profesor Gardner Colton en 1844, donde casualmente se encontraban el odontólogo Horace Wells (Hartford, 1815-Nueva York, 1848) con su amigo Samuel Cooley. Colton pidió voluntarios para probar este gas y Cooley se ofreció para ello, provocando el gas en él una reacción de tremenda violencia, ocasionando una pelea. Tras la pelea, Wells notó la presencia de un charco de sangre, descubriendo que su amigo tenía una profunda herida en la pierna; y lo que era más sorprendente aún, Cooley ni se había percatado debido a los efectos del gas. Wells se puso rápidamente en marcha y comenzó a investigar la posible aplicación del gas en odontología, pidiendo a un colega que le extrajera una muela picada bajo los efectos del óxido nitroso. Se abrió así el campo de la anestesiología en la odontología.

3. El Oxigeno

Joseph Priestley (Fieldhead, 1733-Northumberland, 1804), químico filósofo y teólogo británico, perteneció a la Royal Society, pero pronto dejó Gran Bretaña para marcharse a los EEUU y desarrollar su carrera como químico. Descubrió numerosos gases pero sin duda el más importante fue el del oxígeno.

Un día, calentó óxido de mercurio dentro de un vidrio incandescente, produciendo un calor más intenso que cualquier llama, generando un gas incoloro que hizo arder la llama de una vela con más intensidad que en el aire. Intentando averiguar si dicho gas era nocivo, colocó dentro de la campana una rata de laboratorio. Pudo comprobar que la rata vivía media hora respirando ese gas antes de morir, sin embargo con aire normal dentro de esa campana, la rata solo podía vivir quince minutos. Extrañado sobre la naturaleza de ese gas, había aislado por primera vez el oxígeno, sin saberlo.

4. Vacuna contra la Viruela

Edward Jenner (Berkeley, Gloucestershire, 1749- Berkeley, Gloucestershire, 1823), médico británico, en 1796 vacunó con la viruela de la vaca -vaccinia- al niño de ocho años, James Phipps. Seis semanas después le inoculó el vacilo de la viruela humana, quedando este niño inmunizado de la enfermedad de la viruela. El descubrimiento que acaba de realizar Jenner no le había supuesto miles de horas de investigación dentro de un laboratorio; sino que cuando contaba con diecinueve años conoció a una ordeñadora que le comentó que ella nunca podría contagiarse de la viruela, ya que había padecido la enfermedad de la viruela de las vacas (cow-pox).