OYON: 5. El Coñac...

5. El Coñac

Los mercaderes de vino medievales solían extraer el agua del vino (hirviéndola) de modo que su delicada carga se asentara mejor y ocupara menos espacio en el mar; luego en destino volvían a añadirla. Mucho después, alguna alma intrépida – apostamos a que fue un marinero – decidió evitar el proceso de la reconstitución y así nació el brandy. ¡Abran paso a Courvoisier!

6. La Piedra Rosetta

La Piedra Rosetta, es una Estela epigráfica de basalto negro, descubierta en 1799 en Roseta, capital de la provincia del mismo nombre, situada en el Bajo Egipto, a orillas de un brazo del Delta del Nilo. Fue encontrada por mera casualidad, por los soldados franceses durante la ocupación napoleónica de Egipto. Contiene un texto honorífico de Ptolomeo V Epífanes escrito en griego, demótico y caracteres jeroglíficos. Esta fechada en 193 a. de C., fue descifrada en 1831 por el egiptólogo francés Jean-François Champollion, (Figeac, 1790-París, 1832). De capital importancia para la egiptología, ya que ha servido para encontrar la clave de las inscripciones jeroglíficas de papiros y monumentos egipcios. Sorprendentemente, se encuentra en el Museo Británico de Londres.

7. La Sacarina

En 1879, en el laboratorio del químico estadounidense Ira Remsen, se produjo el descubrimiento del valor edulcorante de la C6H4 (CO) (SO2) NH, es decir, de la sacarina. Fue un joven científico que trabajaba allí, apellidado Fahlberg, quien por casualidad hizo el descubrimiento. Se encontraba en el comedor del laboratorio, cuando notó que la sopa, tenía un sabor dulce. Le extrañó tanto que aviso a la cocinera que no notó nada y se irritó con él. Tras probar, el pan y demás alimentos, se dio cuenta que todo estaba dulce. En ese momento pasó la lengua por su mano y descubrió que durante alguno de los experimentos que estaba realizando con la hulla, en busca de nuevos colores de reacción, había creado una sustancia edulcorante. La aisló y la patentó con el nombre que todos conocemos, la sacarina.