Toda persona honrada prefiere perder su honor a perder su conciencia.
- Saber mucho da ocasión de dudar más.
- El que no esté seguro de su memoria debe abstenerse de mentir.
- Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde.
- El hombre cauto jamás deplora el mal presente, lo emplea en prevenir las aflicciones futuras.
- La memoria es el centinela del cerebro.
- El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.
- Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento.
- Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte, los valientes gustan la muerte sólo una vez.
- La mujer es un manjar digno de los dioses; pero a veces lo guisa el diablo.
- Si el dinero va delante, todos los caminos se abren.
- Las cuatro características del juez: escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
- La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.
- Sólo hay un bien, el conocimiento, sólo hay un mal, la ignorancia.
- Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstenerse de ayudarle.
- Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde.
- Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa.
- La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.
- Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo.
- Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.
- Saber mucho da ocasión de dudar más.
- El que no esté seguro de su memoria debe abstenerse de mentir.
- Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde.
- El hombre cauto jamás deplora el mal presente, lo emplea en prevenir las aflicciones futuras.
- La memoria es el centinela del cerebro.
- El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.
- Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento.
- Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte, los valientes gustan la muerte sólo una vez.
- La mujer es un manjar digno de los dioses; pero a veces lo guisa el diablo.
- Si el dinero va delante, todos los caminos se abren.
- Las cuatro características del juez: escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
- La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.
- Sólo hay un bien, el conocimiento, sólo hay un mal, la ignorancia.
- Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstenerse de ayudarle.
- Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde.
- Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa.
- La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.
- Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo.
- Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.