OYON: La arena del desierto es para el viajero fatigado lo...

La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.

- La contemplación es un lujo, mientras que la acción es una necesidad.

- El presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto estaba ya en la causa.

- Los conceptos están incluidos en las palabras.

- El castigo del embustero es no ser creído, aún cuando diga la verdad.

- El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.

- La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debió suceder.

- El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.

- Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.

- La multitud obedece más a la necesidad que a la razón.

- Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.

- No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad.

- El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que ya sabe.

- Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.

- Todo acto forzoso se vuelve desagradable.

- El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal.

- No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.

- Enseñar no es una función vital, porque no tiene el fin en sí misma; la función vital es aprender.

- El tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes.

- Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.

- Las cosas se llaman equívocas cuando sólo tienen de común el nombre.