10 claves para una cena navideña y de noche vieja saludables
1. La compra Calidad sin desequilibrar el presupuesto: Elegiremos alimentos que nos ofrezcan las máximas garantías de calidad. No compre turrones ni mazapanes para un regimiento. Recapacite sobre la cantidad de carne, pescado, marisco o embutidos que va a comprar. ¡Recuerde que la Navidad no dura un mes!. En el caso de los pescados y mariscos, podemos adquirirlos con unas semanas de antelación, procediendo a su congelación, aunque es importante descongelarlos de forma correcta.
2. Entradas Unos entrantes ligeros a base de hortalizas, canapes, suchi, verduras o sopas a las que habremos quitado el exceso de grasa, pueden ser una estupenda opción.
3. Segundos platos Si su opción son las carnes, recuerde que las aves -pavo, pollo, pularda- son menos grasas que las carnes rojas -ternera, cordero, cerdo o embutidos-, aunque puede cocinar cualquiera de ellas escogiendo preferentemente las partes más magras. Las carnes de caza son ricas en purinas y pueden no ser la mejor opción cuando en nuestra familia hay enfermos aquejados de gota. Los pescados son una excelente opción, tanto los blancos como los azules, aunque cabe tener en cuenta el mayor contenido en grasas de estos últimos en unos días en que el aporte de éstas ya es de por sí es elevado. Un besugo, una dorada, una lubina, un rape o tronco de merluza pueden ser una estupenda opción. Recuerde que puede escoger cualquier carne, dado que son muy pocos días los auténticos días festivos.
4. Condimentos Opte por los que utiliza habitualmente, pero sea comedida en las cantidades de los mismos; no abuse de especias o picantes, que irritan el estómago aumentando la acidez.
5. Cantidades Una vez en la mesa, uno de los puntos fundamentales debe ser el no excedernos en las cantidades. Es por ello que aconsejamos austeridad al servir, siendo preferible que algunos de los comensales puedan repetir después.
6. Postres Es bueno preparar un postre a base de frutas, como piña, frutas del bosque, fresitas en zumo de naranja, macedonia de frutas etc. La piña o anana y la papaya pueden ser una buena opción, dado que su contenido en bromelina y papaína, respectivamente, facilitan la digestión de las proteínas. También la sandia, melón entre otros. Podemos optar también por un helado de frutas (mandarina, limón, frutilla, melón, piña) o por infusiones (menta, té verde, etc.).
7. Bebidas alcoholicas En el caso de las bebidas, las aguas saborizadas, la soda, el agua, los jugos naturales y las bebidas dietéticas pueden ser buenos aliados para comer menos. El alcohol aporta calorías "vacías", es decir, sin nutrientes. Es bienvenido en las Fiestas, pero hay que recordar que fija las grasas, porque es el último combustible que usa el organismo.
8. No acostarse enseguida después de cenar Deben transcurrir al menos un par de horas desde que hemos acabado de cenar hasta el momento de ir a la cama, para evitar el reflujo de alimentos y ácido desde el estómago al acostarnos en la cama.
9. Infusiones La manzanilla, el tomillo, el poleo menta y la infusión de anís ayudan a hacer la digestión y a combatir las flatulencias, preferentemente esta última.
10. Turrones y dulces navideños bajos en calorías Muchas veces estos productos se anuncian como bajos en calorías y aptos para diabéticos, pero lo cierto es que los turrones "light" engordan prácticamente igual que los normales y, contrariamente a lo que se piensa, los diabéticos también deben controlar su ingesta. Para cuidar la línea sin renunciar al turrón, es preferible y más sano comer el de toda la vida, pero en poca cantidad. Pensemos, además, que la Navidad no dura tres semanas. Sepa hacer excepciones en los días festivos y volver a su alimentación ordinaria, variada y equilibrada según los cánones de la dieta mediterránea, en los días no festivos.
"No hay que prohibirse, sino ser flexible y darse gusto con moderación. Lo mejor es elegir lo que se desea comer y servirse en el plato, no de la bandeja, para reducir a la mitad el aporte calórico y disfrutar de todo el menú"
1. La compra Calidad sin desequilibrar el presupuesto: Elegiremos alimentos que nos ofrezcan las máximas garantías de calidad. No compre turrones ni mazapanes para un regimiento. Recapacite sobre la cantidad de carne, pescado, marisco o embutidos que va a comprar. ¡Recuerde que la Navidad no dura un mes!. En el caso de los pescados y mariscos, podemos adquirirlos con unas semanas de antelación, procediendo a su congelación, aunque es importante descongelarlos de forma correcta.
2. Entradas Unos entrantes ligeros a base de hortalizas, canapes, suchi, verduras o sopas a las que habremos quitado el exceso de grasa, pueden ser una estupenda opción.
3. Segundos platos Si su opción son las carnes, recuerde que las aves -pavo, pollo, pularda- son menos grasas que las carnes rojas -ternera, cordero, cerdo o embutidos-, aunque puede cocinar cualquiera de ellas escogiendo preferentemente las partes más magras. Las carnes de caza son ricas en purinas y pueden no ser la mejor opción cuando en nuestra familia hay enfermos aquejados de gota. Los pescados son una excelente opción, tanto los blancos como los azules, aunque cabe tener en cuenta el mayor contenido en grasas de estos últimos en unos días en que el aporte de éstas ya es de por sí es elevado. Un besugo, una dorada, una lubina, un rape o tronco de merluza pueden ser una estupenda opción. Recuerde que puede escoger cualquier carne, dado que son muy pocos días los auténticos días festivos.
4. Condimentos Opte por los que utiliza habitualmente, pero sea comedida en las cantidades de los mismos; no abuse de especias o picantes, que irritan el estómago aumentando la acidez.
5. Cantidades Una vez en la mesa, uno de los puntos fundamentales debe ser el no excedernos en las cantidades. Es por ello que aconsejamos austeridad al servir, siendo preferible que algunos de los comensales puedan repetir después.
6. Postres Es bueno preparar un postre a base de frutas, como piña, frutas del bosque, fresitas en zumo de naranja, macedonia de frutas etc. La piña o anana y la papaya pueden ser una buena opción, dado que su contenido en bromelina y papaína, respectivamente, facilitan la digestión de las proteínas. También la sandia, melón entre otros. Podemos optar también por un helado de frutas (mandarina, limón, frutilla, melón, piña) o por infusiones (menta, té verde, etc.).
7. Bebidas alcoholicas En el caso de las bebidas, las aguas saborizadas, la soda, el agua, los jugos naturales y las bebidas dietéticas pueden ser buenos aliados para comer menos. El alcohol aporta calorías "vacías", es decir, sin nutrientes. Es bienvenido en las Fiestas, pero hay que recordar que fija las grasas, porque es el último combustible que usa el organismo.
8. No acostarse enseguida después de cenar Deben transcurrir al menos un par de horas desde que hemos acabado de cenar hasta el momento de ir a la cama, para evitar el reflujo de alimentos y ácido desde el estómago al acostarnos en la cama.
9. Infusiones La manzanilla, el tomillo, el poleo menta y la infusión de anís ayudan a hacer la digestión y a combatir las flatulencias, preferentemente esta última.
10. Turrones y dulces navideños bajos en calorías Muchas veces estos productos se anuncian como bajos en calorías y aptos para diabéticos, pero lo cierto es que los turrones "light" engordan prácticamente igual que los normales y, contrariamente a lo que se piensa, los diabéticos también deben controlar su ingesta. Para cuidar la línea sin renunciar al turrón, es preferible y más sano comer el de toda la vida, pero en poca cantidad. Pensemos, además, que la Navidad no dura tres semanas. Sepa hacer excepciones en los días festivos y volver a su alimentación ordinaria, variada y equilibrada según los cánones de la dieta mediterránea, en los días no festivos.
"No hay que prohibirse, sino ser flexible y darse gusto con moderación. Lo mejor es elegir lo que se desea comer y servirse en el plato, no de la bandeja, para reducir a la mitad el aporte calórico y disfrutar de todo el menú"