Amigos buenas tardes, ya que tengo tiempo voy a poner una pincelada de humor en esta tarde gris y casi diría yo aburrida, pues la soledad me deprime y para que eso no ocurra pues la falta de amigos en el foro no me gusta en absoluto, esto tiene que estar siempre con algún amigo que cuente alguna cosa, y que igual si es graciosa hasta nos reímos y todo, y por esto voy a contar un chiste de un humorista Navarro que ya murió que era el Sor Tomas, y ademas viene en consonancia con una cosa que me ha contado esta mañana el amigo Ciriuelo, que lo siento pero me he tenido que reír, no lo he podido evitar
En un pueblo se estaba quedando pequeño el cementerio,
y los del ayuntamiento estaban buscando un terreno barato para edificarlo, y dándole vueltas a la cabeza llegaron a la conclusion
de que el mejor terreno que había por allí era el olivar del tío Justino,
que por cierto ningún año le dejaban olivas ni para aliñarlas,
hablaron con el tío Justino y llegaron a un acuerdo en el precio del olibar,
construyeron el cementerio y por cierto quedo maravilloso,
y el día de la inaguracion se junto casi todo el pueblo para dicho acto,
y claro hubo que echar un discurso y quien mejor que el tío Justino,
puesto que el habia dejado barato el olibar para construirlo,
y el discurso decía, entre otras cosas,
Queridos conciudadanos
quien os iba a decir,
tantos años quitandome las aceitunas,
que ibais a venir aquí a dejar los huesos,
esto no os esperabais vosotros.
En un pueblo se estaba quedando pequeño el cementerio,
y los del ayuntamiento estaban buscando un terreno barato para edificarlo, y dándole vueltas a la cabeza llegaron a la conclusion
de que el mejor terreno que había por allí era el olivar del tío Justino,
que por cierto ningún año le dejaban olivas ni para aliñarlas,
hablaron con el tío Justino y llegaron a un acuerdo en el precio del olibar,
construyeron el cementerio y por cierto quedo maravilloso,
y el día de la inaguracion se junto casi todo el pueblo para dicho acto,
y claro hubo que echar un discurso y quien mejor que el tío Justino,
puesto que el habia dejado barato el olibar para construirlo,
y el discurso decía, entre otras cosas,
Queridos conciudadanos
quien os iba a decir,
tantos años quitandome las aceitunas,
que ibais a venir aquí a dejar los huesos,
esto no os esperabais vosotros.