Antaño en estas fechas todo olía a ese anticipo del invierno. Los colores eran variados, atrevidos si se me atreve a poner de relieve. Pisar las hojas ya hacíia tiempo caídas y ver las montañas ante un pronto anochecer invitaban al recogimiento y hacer de la vida cotidiana otra forma de soñar el futuro. No eran muchas las distracciones, ni tampoco las manos tendidas invitaban a algarabía y jolgorio pero allí estaban los mayores que entre sus dedos y en post de unas miradas de verdad eran los encargados ... (ver texto completo)