A finales de mayo de 1.975, para celebrar que en breve se iba a licenciar nuestro amigo Inda --cambiando de aires, dejando su escuela del Sahara para incorporarse a otra de su propio pueblo, ya como civil--, lo invité a visitar la Casa de la Zoila, en el barrio moro de la ciudad.
Se presentó en el bar de nuestra cita en compañía de un tal Madriles, recluta de su mismo pueblo que se acababa de incorporar al Tercio, ambos correctamente ataviados con el traje de paseo, si bien el de Inda era de Flández, ... (ver texto completo)
Se presentó en el bar de nuestra cita en compañía de un tal Madriles, recluta de su mismo pueblo que se acababa de incorporar al Tercio, ambos correctamente ataviados con el traje de paseo, si bien el de Inda era de Flández, ... (ver texto completo)
Distinguido Sr. Romerales: Me deja usted anonadado con la fiesta que se montaron en casa de Zoila en la despedida de nuestro común amigo Inda, que poquito dinero valían en aquella época los espectáculos, lo recuerdo yo también. Me pareció todo maravilloso menos esa última parte de la sesión donde usted ha salido perfumado sin poder evitarlo y de la estampida de todos los demás, me hubiese gustado ver correr a Inda que según informaciones recibidas de buenas fuentes, era el mejor corredor de fondo ... (ver texto completo)