Ni prometas al niño el bollo ni al viejo el coño.
Para ser puta y no ganar nada prefiero ser honrada.
Yo y el Sr 2525 nos une una pasion de hace muchos años.
Le conoci en Portugal y en las Carvallas fuimos muy felices hasta que aparecio la Pita Moñuda y se rindio a sus olorosas bragas.
El que andar se menea y al mirar sus ojos mece, yo no diré
que lo sea, pero si que lo parece.
Y que quede claro no era Varela el del hotel era yo vestido de lagartelana.
Para ser puta y no ganar nada prefiero ser honrada.
Yo y el Sr 2525 nos une una pasion de hace muchos años.
Le conoci en Portugal y en las Carvallas fuimos muy felices hasta que aparecio la Pita Moñuda y se rindio a sus olorosas bragas.
El que andar se menea y al mirar sus ojos mece, yo no diré
que lo sea, pero si que lo parece.
Y que quede claro no era Varela el del hotel era yo vestido de lagartelana.
Zé y yo misma fuimos compañeros, sí; pero sólo siendo tiernos infantes, en la escuela de Moimenta. Nuestros juegos eran, por consiguiente, totalmente inocentes e inocuos.
Pero a mis siete años, mi madre se casó con el sargento de Lubián y me trasladaron a ese pueblo, en el que tuve una infancia muy feliz.
Fue en ese maravilloso lugar donde volví a reencontrarme con el "segador de palhas cumpridas" diez años después, enamorándome de sus patillas y de los rescoldos de nuestra infancia. No volveré ... (ver texto completo)
Pero a mis siete años, mi madre se casó con el sargento de Lubián y me trasladaron a ese pueblo, en el que tuve una infancia muy feliz.
Fue en ese maravilloso lugar donde volví a reencontrarme con el "segador de palhas cumpridas" diez años después, enamorándome de sus patillas y de los rescoldos de nuestra infancia. No volveré ... (ver texto completo)