Esas eran las fuerzas vivas del
pueblo. Había otro, D. Alfredo, el jefe de la
Estación, pero creo que vivía al margen del resto.
El resto de los mayores solía juntarse mas en el Café de Anta, cuyas bebidas las tenía frescas en el fondo del
pozo que tenía en el centro del local, y cada vez que alquien quería un refresco o cerveza (Aguila Negra de Colloto, Aguila de
Madrid o El
León) tiraba de la cuerda y subía la cesta.
De la única autoescuela que me acuerdo es de una que tenía el marido de
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