No confundas lo público con lo privado.Un señor en su bar puede hacer lo que quiera, ya se encargarán los clientes de ponerlo en su sitio y darle la respuesta consiguiente, pero en un establecimiento público, en este caso municipal, quien lo alquila debe someterse a las normas que establece el ayuntamiento y quiero pensar que ninguna de éstas le obligue a ser borde, grosero y descortés con los clientes.