(...)La vida transcurría en la nave con expectación. Había tripulación que se marchaba y había que reclutar a otros nuevos. Así que entre los lugareños había cierta inquietud. De pronto uno de los vigías sacó un manuscrito y leyó el nombre de los elegidos, lógicamente estos suspiraron de alegría al ser los afortunados. Pero hubo otros muchos que rápidamente empezaron a sacar sus propias conclusiones.
Los comentarios de todo tipo se sucedían en la nave y en las zonas que visitaban. En tierra se habían quedado marineros de gran experiencia. Otros, que antaño cuando la nave comenzó su viaje estaban a bordo, no habían podido subirse, ya no interesaban. La crispación se adueñó por unos días de la nave y de las diferentes islas, y en tabernas, tiendas e incluso en reuniones de diferentes sectores este era el tema de conversación.(...).
Los comentarios de todo tipo se sucedían en la nave y en las zonas que visitaban. En tierra se habían quedado marineros de gran experiencia. Otros, que antaño cuando la nave comenzó su viaje estaban a bordo, no habían podido subirse, ya no interesaban. La crispación se adueñó por unos días de la nave y de las diferentes islas, y en tabernas, tiendas e incluso en reuniones de diferentes sectores este era el tema de conversación.(...).