Que miedo das Sandra, cuando eres tú la que menos deberías hablar.
Mírate a un espejo y cuando te acuestes por la noche, piensa en los hechos y pensamientos buenos que has realizado durante el día. Después, si te apetece, o al día siguiente, cuando puedas, empieza a criticar, a los que puedas, claro.
No esperes que te ponga mi nombre porque no lo voy a hacer.
Mírate a un espejo y cuando te acuestes por la noche, piensa en los hechos y pensamientos buenos que has realizado durante el día. Después, si te apetece, o al día siguiente, cuando puedas, empieza a criticar, a los que puedas, claro.
No esperes que te ponga mi nombre porque no lo voy a hacer.