TORREJON EL RUBIO: Las aguas comienzan a agitarse, los marineros y patrones...

Las aguas comienzan a agitarse, los marineros y patrones de la nave se ponen nerviosos (el timón, que sirve para guiar la nave, no lo saben utilizar) y comienza el nerviosismo. Ha llegado a sus oídos la voz del vigía que les avisa de una tormenta, y aunque parece lejos todavía, ya saben que saldrán mal parados.
Su nerviosismo es palpable, todos lo aprecian. En el tiempo que les queda hasta que llegue la tormenta, deben hacer cosas, muchas cosas. En condiciones normales, si los que gobiernan la nave tuvieran lucidez harían algo, en esta situación de tormenta a la vista ¿qué harán?? . Hay tiempo suficiente para pensar, pero las ideas no están claras, nunca lo estuvieron. La tripulación empieza a inquietarse, ya se han oído las primeras voces críticas con los patrones y con el rumbo que lleva la nave, pero ellos hacen caso omiso, no le dan importancia
Lo cierto es que la nave nunca tuvo rumbo, pero la tripulación mientras hubo comida y el cielo estaba despejado obedecían las órdenes, aunque en los diarios de los marineros desde el mismo día del embarque se podían leer críticas a los patrones de la nave. Ahora que se avecina una tormenta, de la que saben que no van a salir bien parados, la tripulación empieza a buscar salidas.