.Estando los marineros en un momento de descanso, el Patrón se dirigió a uno de ellos, uno de los que siempre estaba a su lado, y entablaron una amena conversación. Lo ameno y la conversación pronto pasaron a un tono de voz elevado por parte de ambos. El marinero se quejaba amargamente de que estaba sometido a presiones por parte del Patrón, que necesitaba un poco más de espacio para respirar. El Patrón, sin mucho convencimiento de lo que decía, quería explicaciones de “algo”, y el marinero no parecía que quisiera dárselas. De todas formas al Patrón no le interesaban ni las explicaciones ni el problema, era una cuestión de formas la conversación con ese marinero. Los oficiales que le rodean le han obligado a tener esa conversación y otras muchas desde que la travesía comenzó, y tal y como está el temporal, los marineros piensan que no será la última.