(...)La travesía seguía su rumbo, ese rumbo en el que ya no creían la inmensa mayoría de los tripulantes. En los diarios se seguía con las críticas, pero como novedad a uno de los mandos más relevantes le llegó parte de esa información. En vez de analizarla tranquilamente y ver los pros y los contras, lanzó una campaña furibunda de críticas hacia todos. En su mundo particular, este Mando, reprochaba a la tripulación lo bien que estaba la nave, ¡¡cómo nunca ha estado!!, vociferaba sin parar; claro que eso era solo en su imaginación. Parte de los tripulantes, bastante avezados en la navegación y con muchos años de experiencia, eran conscientes del desastre al que les llevaba este Mando, pero de momento tendrían que mantenerle en su puesto. Se estaba gestando un MOTíN a bordo. ¿Acaso el Capitán no era capaz de darse cuenta?, o es que ¿aún dándose cuenta prefería ignorarlo?, o es que ¿ sabía que estaba atado de pies y manos y para hacer "como que seguía mandando la nava" debía dar la razón al resto de Mandos?(.).