TORREJON EL RUBIO: (...) La LUZ que el vigía había querido ver allá en...

(...) La LUZ que el vigía había querido ver allá en el horizonte, como salida de la tormenta, con la caída del sol pareció tomar vigor. El vigía volvió a dar la voz de alarma. Todos miraron hacia el horizonte tratando de ver esa extraña Luz. Unos quisieron verla, otros no. En fin, había opiniones para todos los gustos. Lo cierto es que el vigía tenía razón, allá al fondo como salida de la propia tormenta a la que la nave se dirigía, había “algo”. Los mandos ya estaban al corriente de esa luz, pues en las islas que visitaban ya les habían hablado de una LUZ que otros barcos decían haber visto. (...).