(...)En uno de los puertos se rumoreaba la posibilidad del relevo del Capitán de la nave cuando llegaran a tierra. Este rumor no era nuevo, ya en aquella famosa “isla amiga”, hace meses, cuando estaban de fiestas se rumoreaba, pero ahora había cogido fuerza.
Ese día el Capitán prefirió dormir, ¡qué feliz en su sueño! pero el resto de la tripulación, mandos incluidos bajó a tierra firme.
Como al Capitán le gustaba dormir, apenas se enteraba de lo que pasaba a su alrededor. Entre bostezo y bostezo, oía conversaciones a bordo pero sin darle mayor importancia. Eso si, parecía tener una espina clavada en lo más profundo de su corazón y a todas horas se acordaba de ciertas personas. Todo lo que creía que le salía mal era culpa de esas personas, entraba agua por la borda, culpa de esas personas, la nave no estaba limpia, culpa de esas personas, la tripulación le pedía algo, culpa de esas personas…. En el tiempo que llevaba de Capitán poco o nada pintaba, pero otros mandos le necesitaban en ese puesto para ellos mandar en la sombra.
La tripulación estaba harta de tanta bobada solemne, y reían en corrillos los comentarios insulsos y sin sentido del Capitán. Se había convertido ya en el hazmerreír y allí donde desembarcaba esperaban sus “gracias”.(...).
Ese día el Capitán prefirió dormir, ¡qué feliz en su sueño! pero el resto de la tripulación, mandos incluidos bajó a tierra firme.
Como al Capitán le gustaba dormir, apenas se enteraba de lo que pasaba a su alrededor. Entre bostezo y bostezo, oía conversaciones a bordo pero sin darle mayor importancia. Eso si, parecía tener una espina clavada en lo más profundo de su corazón y a todas horas se acordaba de ciertas personas. Todo lo que creía que le salía mal era culpa de esas personas, entraba agua por la borda, culpa de esas personas, la nave no estaba limpia, culpa de esas personas, la tripulación le pedía algo, culpa de esas personas…. En el tiempo que llevaba de Capitán poco o nada pintaba, pero otros mandos le necesitaban en ese puesto para ellos mandar en la sombra.
La tripulación estaba harta de tanta bobada solemne, y reían en corrillos los comentarios insulsos y sin sentido del Capitán. Se había convertido ya en el hazmerreír y allí donde desembarcaba esperaban sus “gracias”.(...).