(...)De un tiempo a esta parte, y sabiendo que el mar y la tierra estaban revueltos, el Capitán notó que sus gracietas de colegial despitado y dormilón ya no tenían la misma respuesta que cuando zarparon hace ya años.
Una mañana llegó una paloma mensajera. Lo que traía atado a su pata cayó como un jarro de agua helada entre los mandos. Años después recibían noticias de un tripulante de la nave que fue obligado a bajarse en un puerto, mejor dicho que fue arrojado de la nave de malas maneras. Exactamente decía la breve nota “Capitán malas noticias, el trabajador que hablaba con los pájaros ha vuelto, y trae un escrito oficial donde dice que se le pague lo que se le debe”. Viendo la cara que ponían los mandos, uno de los más viejos dijo “esté es el anuncio de aquel pájaro que teníamos que olvidar. ¡¡Qué más desgracias nos ocurrirán!!!”.(...).
Una mañana llegó una paloma mensajera. Lo que traía atado a su pata cayó como un jarro de agua helada entre los mandos. Años después recibían noticias de un tripulante de la nave que fue obligado a bajarse en un puerto, mejor dicho que fue arrojado de la nave de malas maneras. Exactamente decía la breve nota “Capitán malas noticias, el trabajador que hablaba con los pájaros ha vuelto, y trae un escrito oficial donde dice que se le pague lo que se le debe”. Viendo la cara que ponían los mandos, uno de los más viejos dijo “esté es el anuncio de aquel pájaro que teníamos que olvidar. ¡¡Qué más desgracias nos ocurrirán!!!”.(...).