Resultan, para mi, muy jugosos los momentos anteriores y posteriores a la misa departiendo con todas las
amistades a la
puerta de la
iglesia. Y además todo el
paisaje que se
divisa desde allí es muy reconfortante. Quizás para los que estan todo el año en el
pueblo no lo consideren igual por
lo que tiene de habitual para ellos, pero para los que, como yo, residimos en ciudades grandes, en este caso
Madrid, sí nos parece como muy relajante. Manolo.