De hecho, según apuntó la investigadora, todas las personas sanas experimentan un aumento de cortisol al despertarse por las mañanas, lo cual "nos pone a disposición para poder afrontar lo que nos depara el día".
Los efectos del cortisol se producen tanto a nivel fisiológico, con un aumento de la cantidad de glucosa en sangre para suministrar energía, como a nivel cognitivo, pues influye en el grado de alerta y en la capacidad para consolidar una información o recuperarla, según explicó la científica.