SANTA CRUZ DE LA SIERRA (Cáceres)

Vista desde la Sierra

Oropendula dejate de tanta tonteria
Y pregunta a tu amigo porque se vino
De b.a.r.c.e.l.o.no.a.
[googlebarvip= 30].
Porque me borras los mensajes
Pillin
[googlebarvip= 30].
Menos mal que lo reconoces
Piel de naranja
[googlebarvip= 30].
En cuanto a la muerte, fijate si estará segura de alcanzarnos, que nos da toda la vida de ventaja. Solo nos ha de preocupar en su justa medida.

Un saludo para todos y bos prometo que esteb ha sido mi último rollo sobre la figura de José A. Primo de Rivera y para que nadie diga que me escondo, firmo este y los anteriores escritos sobre J. Antonio.

Andrés Miguel.
Solo puedo estar en parte de acuerdo contigo Orópendola.
Muchas han sido las personas que han entregado su vida, para evitar toda esa maldad que en tu escrito manifiestas.
Por lo tanto sigo pensando que vale la pena todo el esfuerzo que se haga para evitar tanta injusticia.

En cuanto a la hora final, para

Otro Presidente del Gobierno durante la guerra civil, también de adscripción socialista, el doctor Juan Negrín, consideró el fusilamiento de José Antonio como una “derrota moral”. Lo narra en un libro uno de sus ministros, Mariano Ansó:

“Cierta noche me pareció observar en él una intensa preocupación.

- ¿Qué? ¿Malas noticias de guerra?

- Peor –me contestó desabridamente-. Tengo necesidad de hablarle de algo que me angustia, pero necesito su promesa de silencio absoluto sobre lo que le voy a decir. ¡Han fusilado a José Antonio Primo de Rivera!

En la oscuridad no nos veíamos las caras, pero estoy seguro de que los dos estábamos demudados.

Para él, la ejecución de José Antonio era una gran derrota moral”.

Sin duda, uno de los testimonios más interesantes de los socialistas contemporáneos sobre José Antonio es el de Julián Zugazagoitia, que fue también ministro republicano y dirigió el periódico “El Socialista”. En su libro “Guerra y Vicisitudes de los Españoles”, publicado en París en 1968, este dirigente bilbaino del PSOE recoge estas líneas estremecedoras sobre las últimas horas de José Antonio, reveladoras de su personalidad política y humana: “Primo de Rivera se batió por su vida con denuedo juvenil . Puso en su palabra de abogado la emoción del político. En Alicante habían pasado de los furiosos arrebatos colectivos en que se pedía la inmediata ejecución del caudillo falangista, a la convicción de que en tanto viviera la ciudad no sería bombardeada. Estas suposiciones eran frecuentes. Las autoridades municipales de Cartagena se manifestaron en rebeldía al conocer que la familia del general Pinto iba a ser canjeada, por creer que a la vecindad de los familiares del general se debía el que la plaza no conociese las agresiones aéreas. Como se hiciera el canje, produjeron su barullo de dimisiones irritadas. Con Primo de Rivera sucedía algo parecido. Pero, además, por una de esas reacciones tan fáciles en la sensibilidad del pueblo español, el odio se había truncado en simpatía. Simpatía por el hombre que, sin vaciliación ni debilidad, se encaraba con un destino acedo. Su conducta en la prisión era liberal, cariñosa. En la hora de encierro tejía sueños de paz: esbozaba un gobierno de concordia nacional y redactaba el esquema de su política”

“Temía –continúa Zugazagoitia recordando los documentos hallados en su celda- una victoria de militares. Eso era, para él, el pasado. Lo viejo. La España del siglo XIX prolongándose, viciosamente, en el XX. Él había ido a injertar su doctrina, confusa, en las universidades y en las tierras agrícolas de la Vieja Castilla. Su seminario estaba constituido por discípulos de aulas y laboratorios, y por jóvenes de la gleba. Su escepticismo por las armas, que le atraían por otra parte, debía tener antecedentes familiares. El respeto y la devoción por su padre no excluían en él la crítica de errores en que incurrió. Él, capitán de hombres jóvenes, proyectaba cosa distinta. De momento, para salir de la guerra, un Gobierno de carácter nacional.”

“La vista del proceso, varias veces diferido, le coloca ante una realidad adversa. No se inmuta. Su palabra tiene una fuerza inusitada. La del hombre que está solo. Intuye cuál será la pena a que le condenan sus jueces y, sin embargo, se esfuerza por convencerles de que no deben ser injustos ni para con él ni para con sus hermanos. Increpa ásperamente a una persona que, en su concepto, ha enturbiado la claridad del proceso. El interesado escucha la admonición sobrecogido. El relámpago de iracundia pasa y queda, en la carne del increpado, un desasosiego que será permanente. Explicación de una doctrina y ratificación de una fe. El resto es conocido. Se dicta la sentencia de muerte. No hay conmutación de pena. Primo de Rivera se encierra a escribir su testamento. Se despide de sus hermanos.”

“La escena la relata Miguel, José Antonio no puede evitar que su emoción se le resuelva en lágrimas al notar la congoja de sus hermanos. Cuando se repone, él es quien consuela. Pide que le consientan morir con la entereza que le cumple, atendiendo su magisterio moral sobre tantos compañeros que han muerto y están muriendo en el combate. Cuando le llega su hora, su templanza es perfecta. Conversa con los hombres del piquete que ha recibido el encargo de ejecutar la sentencia:

- ¿Verdad que vosotros no queréis que yo muera? ¿Quién ha podido deciros que yo soy vuestro adversario? Quien os lo haya dicho no tiene razón para afirmarlo. Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero preferentemente para los que no pueden congraciarse con la patria porque carecen de pan y de justicia. Cuando se va a morir no se miente, y yo os digo, antes de que me rompáis el pecho con las balas de vuestros fusiles, que no he sido nunca vuestro enemigo. ¿Por qué vais a querer que yo muera?

Los milicianos le escuchaban en silencio. Las palabras del reo se les meten dentro y se miran unos a otros, tratando de resolver una incertidumbre. ¿Se habían equivocado los jueces¿ ¿Y si se han equivocado, pueden ellos reparar un error negándose a cumplir lo que les está ordenado? El silencio persiste. Primo de Rivera, con la acuidad de la muerte, lee en la conciencia de los milicianos e insiste, calentando sus palabras, en una acción catequista que es toda su esperanza de seguir viviendo. ¿Quién sabe, piensa, cómo lo ha dispuesto el Señor? Ya su vida está contada por minutos, pero con un solo segundo es suficiente para salvarla. ¿Cuántas resoluciones, humanas o crueles, caben en tan pequeña medida de tiempo? En principio fue el verbo... Busca en las palabras entrañables aquella que pueda ir derecha, certera, como una saeta, al corazón de sus verdugos, atribulados por la idea de poner remate a una existencia que, ahora que se han en contacto con ella, la encuentran noble y digna. Parece como si la esperanza se robusteciese. El reo cree en ella. Se imagina más sólida de lo que de verdad es. Pregunta:

- ¿Verdad que vosotros no queréis que yo muera?

Es lo definitivo. Trata de romper el mutismo de los milicianos. Quiere saber a qué atenerse, porque el tiempo se agota. El plazo de minutos que tiene su vida se está terminando. ¿Qué dicen? ¿Qué contestan? En el silencio de todos parece oírse el trabajo de cada conciencia. ¿Con qué metro medir esa partícula angustiosa de tiempo? Es el que va de una pregunta a una respuesta, en la que se ha intercalado una breve pausa. Uno de los milicianos responde:

- ¡Déjanos en paz! Necesitamos cumplir lo que nos está ordenado. No sabemos si eres bueno o malo. Sólo sabemos que tenemos que obedecer.

Todo está dicho. El reo no tiene que esperar. La ley de obediencia se ha interpuesto entre el verbo del reo y el corazón de los verdugos. Uno y otro tienen que llegar hasta el fin. No son enemigos. Son personajes de un drama inmenso, protagonistas que lo sufren. Si la ley de obediencia no se impusiera, se reconciliarían fácilmente; pero se frustraría la tragedia”.

¿Qué hubieran dicho, casi setenta años después de esa muerte, estos socialistas, contemporáneos de José Antonio, a los actuales dirigentes del PSOE, que vinculan falazmente al dirigente de Falange Española, diputado de la Segunda República, con la dictadura que vino después de su muerte¿ ¿Qué hubieran dicho aquellos líderes del PSOE a sus pretendidos correligionarios de hoy que, al quitar el nombre de José Antonio de las calles y su estatua de un parque, lo hacen con el falaz argumento de borrar los vestigios de la dictadura franquista? No parece muy difícil imaginarlo. ... (ver texto completo)
Como ahondemos en la condición humana estamos perdidos.
Desde que existimos, nos pasamos el valor y el respeto a la vida "por el arco del triunfo".
Por más que lo intento, no puedo considerarme orgulloso de nuestra especie, el horror y la perversión de mil barbaries a través de los tiempos eclipsa la poca luz de la bondad humana y lo que más me confunde es que nuestro creador lo consiente.
Nos quitamos ese maravilloso don de vivir por unas ideas.
¿Han visto ustedes alguna vez un buen reportaje ... (ver texto completo)
2006-11-20 21:06:43

Recuerda que entrar en temas de política en el foro es peligroso, así que, lo dejaremos ahí.


La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.

Miguel de Cervantes Saavedra


Piel de Manzana, si en este foro es peligroso entrar en temas politicos. Estoy confundido de foro.
... (ver texto completo)
Terrible la guerra.Cuando esta es civil¿como calificarla?¿Como denominar el hecho de que gran parte de un pais, sienta que no tiene bandera que represente el amor que se le tiene al lugar donde nacieron y se criaron?
Hay guerras que son eternas¿verdad?
¡¡¡Que pena!!!
Enigma.
Hay gentes que no saben donde están los restos de sus familiares POR SUPUESTO, aunque para mi no sean gente sino personas.

Pero te referirás a todas las personas, o es que crees que solo los de una determinada idea eran los malos y otros los buenos.

Se enterraban a unos si y a otros no, todos y de todos los bandos fueron a fosas comunes, cuando no devorados por alimañas o liebres en pleno campo.

Estas seguro que todas las personas saben donde está enterrado J.A., pues no lo tengas tan seguro, ... (ver texto completo)
Dos palabras de historia y yá se disparan las alarmas miedo - mascara- valor- disfraz - escndidos - etc etc etc.
Vamos a ver.
Ese tal J.A. Sería fusilado, asesinado, todo lo que quieras...etc. Pero lo más importante es que fue un icono utilizado durante la dictadura, fue un ejemplo que teniamos el deber a seguir, fue una imposición como otra más, como persona no dudo de él, ni lo puedo dudar porque no lo llegué a conocer, pero lo que se está eliminando por parte del gobierno de ZP son todos esos iconos de imposición dictatoriales, yo como persona de izquierda, claro que estoy encontra de todo tipo de ejecución ya sea de f. Jons como de HB o ETA, lo mismo que cualquier antiguo dirigente del PSOE. Y esta vez le a tocado a J.A., esperate unos 10 siglo para que sea reconocido si los españoles lo ven conveniente, toda la gente sabe donde está enterrado J.A., hay gente aun que no saben donde están los restos de sus familiares asesinados, fusilados en la guerra, todavia no he visto, para ser justo, a ningun familiar de J.A. Pedir la vuelta de sus restos mortales a su pueblo natal, o a la ciudad donde vivio y creció, tiene que estar muy bien en la "fosa común compartida" alli en el valle de la venganza o de la vergüenza. Por eso como este foro es de Santa Cruz, animo a los Falangistas de Santa cruz a formar un partido de esta indole, si es que tanto se hechan de menos el yugo y las flechas, no es ningún pecado, ni nada malo y así no se esconderían detras de ningunas siglas, lo veo lo justo y lo valiente. Algunos Falanjistas: El tio gama, José ávila, Angel Duchel...Estos son algunos de los que no se escondierón detras de unas siglas y formaron parte de falange. Ahora teneis la oportunidad. ES MUY FACIL TENER UNAS IDEAS Y ESTAR ESCONDIDO DETRAS DE UN DIFRAZ, QUE LA GENTE VEA VUESTRAS IDEAS Y VUESTROS COLORES TAL Y COMO SON. SINCERAMENTE NO VEO VALOR. ¿QUE MIEDO TENEIS?. VUESTRA MASCARA DEL PP NO ME VALE.

EL EMIGRANTE. ... (ver texto completo)
Tienes razón Emigrante, este no es un foro político aunque a veces lo parezca. Solo quería dejar claro algunos errores que a propósito se han ido difundiendo sobre la figura de J. Antonio.
Mi último ladrillazo, lo prometo.

El Presidente del PSOE y Presidente del Gobierno en la fecha del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, Francisco Largo Caballero, consideró “lamentable” la muerte del fundador de Falange e intentó exculpar, en su libro de memorias “Mis Recuerdos” (México, 1954) al ... (ver texto completo)
Bueno todo este rollo, esá muy bien pero J.A. Pasará a la historia como una estampita de Santa Gemma. Ideales del siglo 19 en un siglo 20 para una generación del siglo 21, y que culpa tendran los aguilas por aparecer en una bandera, o el yugos y las flechas...etc. Pero bueno si tu lo dices queda dicho, creo que en estas páginas se habla de Santa Cruz, su historia, problemas, curiosidades...etc. A no ser que haya un partido politico FA-jons, por ahí, bueno yo lo animaría a crearlo. ¿Como sería el ... (ver texto completo)
. Continuacion .
Para los conocedores de la trayectoria de José Antonio, para los iniciados en nuestra historia, este artículo no aportará nada nuevo: son frases ya repetidas. Pero, lamentablemente, tales juicios de valor son, sin embargo, completamente desconocidos para el gran público, para muchos jóvenes actuales, para quienes siguen incurriendo en ese desaguisado histórico que supone vincular al líder del falangismo fundacional con la dictadura franquista, que ni vivió ni propició. Desde esa ... (ver texto completo)
SOCIALISMO Y FALANGE

Quizá el título que encabeza estas líneas pueda llevar a pensar que voy a referirme a la actitud que, ante la figura de José Antonio Primo de Rivera, tienen los actuales responsables del PSOE, pero no es así. Quiero evocar el parecer que manifestaron los contemporáneos del fundador de Falange, los dirigentes socialistas que le conocieron personalmente.

El actual gobierno, aquejado de un fervor revisionista e iconoclasta, manifiesta un empeño tenaz en ganar la guerra civil con más de sesenta y cinco años de retraso o, en su defecto, derrocar la dictadura, me temo que también un poco a destiempo. Pero este antifranquismo tardío comete, a la par, la injusticia histórica de meter “en el mismo saco” -en Guadalajara y en otros lugares, tratando de estatuas o de calles- una figura histórica, la de José Antonio que, por cronología, por ideología y por talante –seguro que esto último ZP lo comprenderá- fue absolutamente ajena al régimen del General Franco.
Continuará. ... (ver texto completo)