Antes de llegar al "mellao", a los pies del cogorro y fijandome en el
rio me parecio ver ó mejor, suponer, otro de los lugares de mi infancia: "Los charcones". Pequeñas ondanadas a consecuencia de la erosión que para nosotros eran inmensas
piscinas naturales. Aún veo a unos crios jugar en esa revuelta
agua, otros, no tan crios, panza arriba sobre la lisa
roca, se tuestan al sol entre helechos, juncos y zarzas hasta que son vueltos a la realidad por alguna libélula,
mariposa molesta o en el peor de
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