Todo a nuestro alrededor era un canto a la
naturaleza. El verdor en
primavera es espectacular. Comenzamos a caminar por un hipotetico
camino que las pezuñas
De las
cabras habian erosionado, dejando la
roca a la vista. Discurre por
Entre las jaras aún humedas por el
agua caida. Nos pringan los brazos desnudos. Más halla nos topamos con un robledal de melojos cuyas raices luchan con las
rocas para poder sobrevivir. Aqui, las zarzaleras, nos tienden sus tentaculos como si nos dijesen que esa zona
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