Al
amanecer del día 20, le toca espantar la
helada al tamborilero. Es la hora de la "Alborá". Gaita y tamboril tocan a diana. Los portezueleños soñolientos y algo resacosos de la jarana
nocturna, abren los ojos. Pronto se esfuma la pereza y se prepara el "remú", la ropa vistosa y limpia que sólo se pone en determinadas festividades
Cuando el sol sube más de dos palmos por cima de la
sierra, dos hombres acompañan al tamborilero. Se va
casa por casa, realizando una cuestación. Hay que pedir "Iimohna
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