MEMBRIO (Cáceres)


Temas relacionados con "Santoral" de ámbito general:
 Santoral diario
 Los Santos Inocentes
25 DE ENERO

-La Conversión de San Pablo, dos años después de la Ascensión.

-San Ananías, mártir, que bautizó al Apóstol de las gentes, Damasco, s. I.

-Santos Juventino y Maximino, martirizados en Antioguía, reinando Juliano el Apóstata, 363.

-San Proyecto o Pricio. obispo de Clermont, y San Marino, asesinados por sus conciudadanos, 674.

-Santos Donato, Sabino y Agape, mártires.

-San Bretranión, obispo de Tomis, en Escitia, que resistió tenazmeilte al emperador arriano Valente, s. IV.

-San Papón, abad de Stavelot, en Bélgica, y consejero del emperador San Enrique, 1048.

-San Adelfo, abad, Clermont, s. VIII.

-Santa Adelwisa, madre de San Padpón, s. XI, Verdún.

-San Publio. abad de Zeugma, en Siria, 380. Convencido del valor del tiempo, se preocupaba sobre todo de evitar la ociosidad.
24 DE ENERO

-San Francisco de Sales, obispo de Ginebra y doctor de la Iglesia, Lyón, 1622.

-San Bábilas o Babil, mártir, Antioquía, 250. Con él murieron tres niños llamados Urbano, Prilidiano y Epolonio.

-Santos Mardonio, Musono, Eugenio y Metelo, quemados en Neocesarea, probablemente durante la persecución de Dioclecíano.

-San Feliciano, obispo de Foligno y mártir, 251.

-San Tirso y San Pricio, mártires, en Apolonia de Bitinia, bajo el gobierno de Decio. Los martirologios españoles hacen a San Tirso originario de Toledo.

-San Zamas, primer obispo de Bolonia, s. III.

-San Exuperancio, obispo. de Cingoli, en el Piceno, hacia el s. V.

-San Surano, abad, que floreció en Italia en tiempo de los lombardos, s. VI.

-San Sabiniano, mártir, Troyes, persecución de Aureliano.

-San Artemio, obispo de Clermont, Auvernía, 394.

-San Bertrán, obispo, San Quintín, s. VII.

-San Macedonio, solitario, llamada el Critófago o comedor de cebada, Siria, 420.

-San Efrem, obispo de Miloso, en Caria, y Santa Eusebia, virgen, s. V.

-San Cadoc, fundador del monasterio de Nan-Carván, donde enseñaba las letras sagradas y profanas. Fue, sobre todo, un gran admirador de Virgilio, llegando a llorar por temor de que se hubiese condenado. Murió en Wedon, condado de Northampton s, VI.

-San Zósimo Cilix, obispo de Babilonia, en Egipto, s. VI.
—San lldefonso, Obispo de Toledo, 667; doctor de la Iglesia visigoda.

—Santa Emerenciana, virgen y mártir, que, siendo simple catecúmena, fue lapidada por los paganos, cuando oraba junto al sepulcro de Santa Inés. Roma, s. IV.

—San Pármenas, uno de los siete primeros diáconos, mártir; Filipos, Macedonia, s. I.

—Santos Severiano y Aquila, su esposa, mártires, quemados; Cesarea, Mauritania, s. III.

—San Aselas, mártir; Antinoé, Egipto, s. IV.

—San Clemente, obispo de Ancira y mártir, siglo IV.

—San Agatángelo, mártir, en el mismo día y el mismo lugar.

—San Juan el Limosnero, famoso por su amor a los pobres, patriarca de Alejandría, 618.

—San Mártir, solitario, en los Abruzzos, s. VI.

—Santa Mesalina, virgen y mártir, Foligno, Italia. 250.

—San Amasio, obispo de Tiano; combatió el arrianismo y predicó el Evangelio en Sora y Tiano, 350.

—San Salomón el Silenciario, junto al Eúfrates, 400. Unos bandidos se apoderaron de él y le transportaron una y otra vez del lado oriental al occidental del río, sin arrancarle una sola palabra.

—Beata Margarita, fundadora de una sociedad de religiosas llamadas del Buen Jesús, Ravena, 1505.

—La Santísima Virgen de la Paz; fiesta celebrada en algunas partes de España.
San Vicente, diácono y mártir, una de las más ilustres victimas de las persecuciones romanas, cantado por Prudencio, celebrado por San Agustín, glorificado por San León, Valencia, 304.

—San Anastasio, monje oriental, y otros sesenta compañeros, martirizados en Cesarea de Palestina, cuando Cosroes se apoderó de las provincias asiáticas del imperio bizantino, 628. San Anastasio tiene una iglesia en Roma, adonde fue trasladada su cabeza.

—Santos Vicente, Oroncio y Victor, mártires, Embrum, Francia, persecución de Diocleciano.

—San Gaudencio, obispo de Novara, Italia, s. V.

—Santo Domingo, abad, Sora, 1037. Fundó numerosos monasterios en el sur de Italia.

—San Blidran, obispo de Viena, en el Delfinado 719.

—San Gualterio, obispo de Poitiers, 1307.

—Santa Blesila, viuda, una de las patricias que se pusieron bajo la dirección de San Jerónimo. Después de haber cedido a los halagos del mundo, llegó a la convicción "de que es una necedad acariciar un cuerpo que pronto o tarde ha de ser pasto de gusanos", Roma, 383.

—Santos Manuel, Jorge, Pedro, León, obispos, Parodio, Juan y León; tribunos, con otros trescientos treinta martirizados por los búlgaros, cuando conquistaron la Tracia, 818.

—San Britwaldo, obispo de Wilton, Inglaterra, 1045.

—San Solemnio, obispo de Chartres, 509.
—San Fabián, papa y mártir, Roma, 250.

—San Fructuoso, obispo de Tarragona, y sus diáconos Augurio y Eulogio, mártires, que murieron en la hoguera, imperando Galieno. 259. Sobre ello tenemos las Actas autenticas, un sermón de San Agustín y un himno de Prudencio.

—San Sebastián, oficial de la guardia pretoriana, Roma, 288.

—San Neofito, martirizado a los quince años en Nicea, s. IV.

—San Mauro, obispo de Cesena, s. X.

—San Eutimio el Grande, 376-493. Nacido en Melitene, de Arrnenia, de una rica familia, fue pronto considerado como uno de los cenobitas más sabios y austeros de su patria. Llevado por la devoción, recorrió los monasterios famosos del Oriente, estableciéndose al fin en la laura de Farán, Palestina, llegando pronto a ser padre y director de solitarios. Los mismos sarracenos admiraban su virtud, y muchos se convirtieron a la fe gracias a su predicación. Luchó contra los origenistas, maniqueos y nestorianos, muriendo con una aureola de santidad que iluminaba todo el Oriente.

—San Pedro el telonario o recaudador, que, después de haberse mostrado muy duro con los contribuyentes, terminó por distribuirles todos sus bienes, Africa, s. VI.

—San Fequino, abad de Fower, en Irlanda, y misionero de aquella tierra, 664.

—Beato Benito, ermitaño y monje de San Lorenzo, cerca de Fiésole, de la Orden de Valombrosa, 1107.
—San Canuto IV, rey de Dinamarca y mártir, conmemorado en este día, aunque murió el 7 de enero de 1086.

-Beatos Santiago de Sales y Guillermo Saltamoquio, mártires de la Eucaristía († 1593)

—Santos Mario y Marta y sus hijos Audifax y Abacus.
Murieron en el año 270. Era una familia rica persa (esposo, esposa y dos hijos) que se convirtieron a la fe y distribuyeron sus posesiones a los pobres. Decidieron visitar Roma para venerar las tumbas de los mártires aunque el emperador Claudio estaba persiguiendo cristianos. Claudio había ordenado a sus legiones que juntaran a los cristianos romanos en el anfiteatro en donde los mataron e incineraron. La familia persa juntó las cenizas de los mártires y las enterraron juntas. Por este hecho, el gobernador Marciano los aprehendió y los torturó antes de matarlos. Los tres hombres fueron decapitados y Martha fue ahogada 13 millas fuera de Roma en un lugar llamado hoy Santa Ninfa. Los cristianos honraron los cuerpos de estos mártires con respeto. Fueron enterrados en la Via Cornelia. Trece siglos después (en 1590) sus cuerpos fueron descubiertos y ahora son honrados en iglesias tan separadas unas de otras como Roma, Cremona y Alemania (Martirologio Romano).
En el arte, este grupo está representado generalmente como una familia noble persa visitando prisioneros. Algunas veces se representan enterrando cristianos en Roma o siendo ejecutados con una hacha.

—San Germánico, mártir, arrojado a las bestias cuando era un delicado adolescente, Esmirna, 168.

—Santos Pablo, Geroncio, Jenaro Saturnino Succeso, Julio, Cato, Pía y Germana, martirizados en África.

—San Ponciano, mártir, Spoleto, s. Il.

—San Basiano, ab. de Lodi, Italia, que combatió a los arrianos juntamente con San Ambrosio, 413.

—San Wulstano, obispo de Worcester, 1095.

—San Laumer, abad y fundador de varios monasterios, Chartres, 598.

—Santa Eufrasia, virgen y mártir, condenada a sufrir los mayores ultrajes, prometió al soldado que se acerco a ella que tenía un secreto para hacerse invulnerable, invitándole a hacer la prueba en ella cortándole la cabeza; Nicomedia, bajo el imperio de Diocleciano.

—San Arsenio, primer arzobispo de Corfú.

—San Enrique, mártir y obispo de Upsala, cisterciense, que predicó la fe a los finlandeses, vencidos por el rey Erico, 1151.

—San Nicolás Factor, valenciano, de la Orden de San Francisco, pintor, músico, poeta y gran predicador en tierras levantinas, 1583.
Santa Prisca, virgen y mártir., Roma, 54,

—Comienza la Semana de Oración por la Unión de los Cristianos

—Santos Moisés y Ammonio, soldados en el Ponto, bajo el gobierno de Decio, 251.

—San Atenógenes, teólogo y poeta, que en el momento de subir a la hoguera cantó un himno, que dejó a sus discípulos; en el Ponto, 296.

—San Volusiano, obispo de Tours, desterrado por los godos en 498.

—San Leopardo, recluso. Tours, 593.

—San Deícola, abad y discípulo de San Columbano, Lure, en la Bretaña francesa, 625.

—Santa Librada, virgen, Como, 581.

—San Venerando, obispo de Clermont, en Auvernia.

—Santa Faustina, virgen, hermana de Santa Librada, Como, 580.

—San Ulfrido, obispo y mátir, que dió su sangre en Suecia por haber derrocado una estatua de Thor, 1020.

—Beato Fazzio, orfebre. fundador de una cofradía que se llamó la Orden del Espíritu, Santo, Cremona, 1272.

—Beata Beatriz de Este, señora de Vicenza, y luego monja en un monasterio de Ferrara, 1262.
San Marcelo, papa y mártir, que, destinado por Majencio a guardar animales, murió en esta ocupación de esclavo 310.

—San Honorato (430) Fundador del Monasterio de Lérins, Francia, que fue durante siglos un semillero de santos y obispos. Fue ordenado obispo de Arles en el año 427.

—Santos Berardo, Pedro, Acurso, Ayuto y Otón, que, envíados por San Francisco a predicar el Evangelio a los moros marroquíes, padecieron allí el martirio, 1220.

—San Ticiano, obispo, Treviso, Italia.

—San Melas, obispo de Rinocolure, hoy Faramida, en Egipto, que sufrió el destierro por defender la fe contra los arrianos s. IV.

—San Honorato, abad de Fondi, en Campania, s. VI.

—San Fursy, monje de Peronne, Francia, 653.

—Santa Priscila, Roma, s. I.

—San Fausto de Riez, Provenza, obispo, que escribió obras interesantes de teología y de ascética. Intervino en la contienda pelagiana y sus primeros escritos se resienten de semipelagianismo, 493.

—Santos Marino y Esteban, mártires, Brescia, s. II.

—San Valero, obispo de Sorrento, s. VII.

—San Enrique, ermitaño en una isla del Nortumberland, 1127.

—Santiago y San Marcelo, obispo de Tarantasia, s. V.
—San Félix, mártir, Nola, en Campanía, 256. Se cuenta que, seguido por los verdugos, entró en una cueva, donde las arañas tejieron una tela en breves instantes, librándole así de sus perseguidores.

—San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia († 1611)

—San Malaquías, profeta, en Judea, 415 antes de J. C.

—Una comunidad de monjes asesinados por los árabes en el monte Sinaí, 373.

—Otro grupo martirizado en Raite, Egipto, por los blemiros en el mismo año.

—San Dacio, obispo de Milan, 552.

—San Eufrasio, obispo, Africa, 515.

—San Julián Sabas, el Antiguo, que reanimó la fe de los antioquenos en la segunda mitad del s. IV.

—Santa Macrina, abuela y educadora de San Basilio el Grande, Neocesarea en el Ponto, s. IV.

—San Caldeolo, obispo de Viena, en el Deifinado, 696.

—San Barbescemin, obispo de Ctesifonte, Persia, martirizado en tiempo de Sapor II, 346.

—San Ponciano, mártir., Espoleta, 160.

—San Fulgencio, hermano de San Isidoro y obispo de Ecija, 619.

—San Esteban, archimandrita griego, cerca de Constantinopla, s. VIII.

—Beato Bernardo de Corleon, lego capuchino, Sicilia, 1667.

—San Sabas, metropolitano de Servia, que obtuvo de la Santa Sede permiso para dejar la mitra y retirarse al monte Athos 1258.
—San Hilario de Poitiers, obispo y doctor

—Un grupo de soldados sacrificados en Roma por Galieno. s, III.

—San Potito. mártir, Cerdeña 166.

—Santos Hermilo y Estratónico, mártires, Singidón, Misia Superior, hoy Belgrado, arrojados en el Danubio por el emperador Lucinio, 315.

—Santos Gumersindo y Servodei, mártires, Córdoba, persecución musulmana, 852.

—San Leoncio, obispo de Cesarea de Capadocia, campeón de la ortodoxia contra los gentiles y los arrianos, s IV.

—San Agricio, Treveris, 335.

—San Vivencio, en el monasterio de Vergi, Francia, 400.

—Santa Gláfira, virgen, Amasea, ciudad del Ponto, 324.

—Santa Verónica de Binasco, virgen agustiniana, Milán, 1499.

—San Vero, obispo de Viena, en el Delfinado, 314.

—Beato Bernón, fundador de la abadía de Cluny, 927.

—San Kentigerno, obispo de Glascow, Escocia, 601.

—Beato Hildemaro, fundador de la abadía de Arronaise, en Artois, 1097.

—Beato Godofredo, conde de Kappenberg y luego religioso premostratense, 1127.

—Beato Odón de Novara, Italia, cartujo, 1196.
—Santa Taciana, virgen y mártir, Roma, bajo el emperador Alejandro, 226.

—San Sátiro, mártir, Acaya, 267.

—San Arcadio. mártir, patrono de Osuna, 259.

—San Antonio María Pucci († 1892)

—Santos Zótico, Rogato, Modesto y Cástulo, con cuarenta legionarios, mártires, Africa.

—San Tigre, obispo, y San Eutrapio, lector, que sufrieron en Constantinopla, en tiempo del emperador Arcadio, 404.

—San Zótico, m., Tivoli, 126.

—Cuarenta y dos monjes martirizados en Efeso por defender el culto de las sagradas imágenes, bajo Constantino Coprónimo, 741-775.

—San Juan, obispo de Ravena, s. VI.

—San Probo, obispo de Verona. 236.

—San Benito Biscop, abad y fundador de varios monasterios en Inglaterra, s. Vlll.

—Santa Cesárea, virgen, hermana de San Cesáreo de Arlés, 540.

—San Victoriano, abad de Asán, provincia de Huerca, 580.

—San Aelredo, abad de Rieval, en la provincia de York, 1109-1166. Fue uno de los grandes escritores ascéticos cistercienses. Entre sus obras, además de numerosos sermones, hay que citar El espejo de caridad, El tratado de la amistad espiritual, y El libro acerca del Niño Jesús a los doce años. Son también interesantes sus libros de historia de Inglaterra, sus vidas de santos ingleses y su rica colección epistolar.
—San Gregorio X, papa, muerto en Arezzo, 1276.

—San Guillermo de Bourges (+1209) Este santo se hizo eclesiástico para medrar, pero se convirtió, renunció a sus prebendas y se recluyó en la abadía de Grandmont y después en la de Chalis. Fue elegido obispo contra toda su voluntad. Orientó su labor hacia los pobres, los prisioneros y los enfermos abandonados. Su fama de santidad fue tal que el papa Honorio III lo canonizó tan sólo ocho años después de su muerte.

—San Pedro de Orséolo (928-987) Llegó a ser dux de Venecia, cargo en el que desplegó un enorme talento administrativo al restaurar la paz pública, el templo de San Marcos y los barrios incendiados tras las guerras internas. Una noche desapareció sin dejar huella, y fue hasta Francia donde entró en la abadía de Rosellón y se hizo monje bajo un falso nombre. Allí pasó el resto de sus días entregado a la expiación y a la contemplación.

—San Gonzalo (1189-1259) Monje dominico, que al final de su vida pidió permiso para vivir en una ermita, donde era visitado por multitud de personas que, atraídas por su fama de santidad, acudían a pedir su intercesión y sus consejos. Se le considera patrón de los que buscan un buen cónyuge.

—Beata Laura Vicuña (1891-1904) Niña chilena que ofreció su vida para que su madre, que vivía en unión libre con un hombre malo y violento, lo dejara y volviera a sus prácticas de piedad. El Señor oyó sus oraciones y murió Laurita después de sufrir una enfermedad larga y penosa. Su madre se convirtió y, saliendo disfrazada de noche, logró escapar del hombre que la perseguía. Laura Vicuña ha seguido haciendo muchos milagros a los que le encomiendan sus necesidades.

—San Nicanor, uno de los siete primeros discípulos, Chipre, s. I.

—San Agatón, papa, Roma, 682.

—San Guillermo, obispo de Bourges, Aquitania, 1209.

—San Juan el Bueno, obispo de Milán, 659.

—San Pablo, prhner ermitaño en la Tebaida, 342.

—San Marciano, sacerdote de Constantinopla, 489.

—San Pedro Urséolo, duque de Venecia, que se hizo monje en San Miguel de Cuxá, Perpiñán, 997.

—San Maurilo, ab. de Cahors, Francia, 580.

—Santa Sterina, virgen, en el monasterio de Faremontier, s. VII.

—San Petronio, obispo de Die, Francia. 463.

—San Gonzalo, dominico, Amaranto, en Portugalado, 1259.

—San Domiciano, obispo de Mitilene, en Armenia, que se esforzó por convertir a Cosroes, rey de los persas, 600.

—Santa Aringa, virgen, en Toscana, 1310.
—San Carlos de Sezze (1613-1670)

El pastorcito Gian Carlo, que vivía en el pueblecito de Sezze, al sur de Roma, logró su única ambición: convertirse en lego franciscano. En el monasterio de San Pietro in Montorio no pasó de las actividades más modestas: cuidar enfermos, hacer de sacristán, pedir limosna. Incluso dentro de su orden era un don nadie, pero resulta que hacía estupendos milagros, como si Dios se complaciese en no respetar el escalafón de las dignidades eclesiásticas.
Durante una misa, al elevarse la Hostia de ella partió un rayo luminoso que le hirió en el pecho hasta penetrar en su corazón (que se conserva incorrupto y con la señal de la cruz). A pesar de tener muy pocos estudios, escribió libros admirables de profundidad mística, como Las grandezas de la misericordia de Dios.

El papa Juan XXII le canonizó en 1959, honrando en nombre de la Iglesia la singularidad del más humilde de los ideales vividos como una entrega anónima y alegre.

* Pidamos su intercesión por los abogados y los confesores.

-San Raimundo De Peñafort, presbítero (1175-1275)

—San Luciano, mártir en Antioquía, donde se le veneraba por su virtud y saber, 312.

—San Clero, diácono y mártir, Antioquía.

—Santos Félix y Jenaro, mártires, Heraclea.

—San Julian, mártir, en tiempo y lugar desconacidos.

—San Canuto, mártir, rey de Dinamarca, 1086.

—San Crispín, obispo de Pavía, 248.

—San Nicetas, obispo de Remesiana, en Dacia, misionero entre los bárbaros. s. V.

—San Teodoro, monje de Egipto, s. IV.

—San Anastasio, obispo de Sens, 977.

—Beato Vital, gran predicador, fundador de la Congregación de Savigny, 1119.

—Santos Senador, Próculo y Probo, mártires, Verona, persecución de Diocleciano.

—San Valentín, obispo de Passau, Baviera, y apóstol del Tirol, 440.

—San Ceada, obispo de Londres, y uno de los misioneros celtas de Inglaterra, 664.

—Beato Widukind, duque de los sajones, 808.

—San Reinoldo, monje de San Pantaleón y mártir, maestro albañil, asesinado por los obreros a quienes dirigía, 960.

—-San Canuto, duque de Sleswig, martirizado por los daneses, 1130.

—Beato Alberto, camaldulense, Siena, 1181.

—Santa Kentigerma, princesa de Leinster, Inglaterra, 728.
—El Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, según la carne.

En el año de la creación del mundo, cuando Dios, en el principio, creó el Cielo y la tierra, cinco mil ciento noventa y nueve; del diluvio dos mil novecientos cincuenta y siete; del nacimiento de Abraham, dos mil quince; de Moisés, y la salida del pueblo de Israel de Egipto, mil quinientos diez; de la consagración de David como rey, mil treinta y dos; la sexagésimaquinta semana, segun la profecía de Daniel; la centésimononagésima cuarta olimpiada; en el año de la funciación de Roma, setecientos cincuenta y dos; en el cuadragésimosegundo del imperio de Octavio Augusto; establecída la paz en toda la tierra; en la sexta edad del mundo, Jesucristo, Dios eterno e Hijo del Eterno Padre queriendo santificar al mundo con su santo advenimiento, habiendo sido concebido del Espiritu Santo y pasados nueve meses de su concepción, nace el Belen de Judá de la gloriosa Virgen Maria.

—Santa Anastasia, a quien su marido Publio encerró en una prisión y delató luego ante el prefecto de Iliria; después de sufrir muchos tormentos, terminó su vida en la isla de Palmarola con otros doscientos sesenta mártires, 303.

—Santa Eugenia, virgen y mártir, Roma, 265. Un gran número de cristianos de Nicomedia, que habiéndose reunido para celebrar el nacimiento de Cristo, rehusando quemar incienso ante una estatua de Júpiter, que se habia colocado a la puerta de la iglesia fueron quemados dentro, 303.

—San Pedro Nolasco, fundador de ia Orden de Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los cautivos. Barcelona, 1256.

—San Pedro Mauricio de Montboissier, llamado Pedro el Venerable (24 diciembre), abad de Cluny, y uno de los personajes más importantes de su tiempo, 1157.

—Beato Miguel Nacachima, mártir, japonés, de la Compañía de Jesús, 1628.
Beato Urbano V, papa, de la Orden de San Benito, 1370.

—San Nemesio, mártir, Alejandría, 253.

— Santos Darío, Zósimo, Paulillo y Secundino, mártires, Nicea, s. IV.

— Santos Ciriaco, Paulino. Anastasio, Secundo, Sindino y otros, Nicomedia, s. IV.

—San Timoteo, diácono, quemado durante la persecución de Diocleciano en Mauritania.

—Santos Meuris y Teo, mártires, Gaza de Palestina, s. lll.

—San Gregorio, obispo de Auxerre, 570.

—San Avito abad, Orleáns. época incierta.

—Santa Fausta. madre de Santa Anastasia, Roma, s. lll.

—Beato Conrado de Offida, de los Hermanos Menores. 1306. Nacido en Offida, diócesis de Oscoli, tomó el hábito franciscano en el convento de Treja. Ordenado de sacerdote, se abstenía por humildad de decir misa, hasta que una piadosa mujer le avisó de parte de Dios que estaba equivocado. Vivio durante mucho tiempo en el Monte Alvernia, entregado a la contemplación y a la penitencia. Hizo también mucho fruto por medio de la predicación, y estaba predicando una misión en Bastia, cuando Dios le llamó a si, 1306.

—Santa Protasia, virgen y mártir, Beauvais, 282.