(...)La travesía seguía su rumbo, ese rumbo en el que ya no creían la inmensa mayoría de los tripulantes. En los diarios se seguía con las críticas, pero como novedad a uno de los mandos más relevantes le llegó parte de esa
información. En vez de analizarla tranquilamente y ver los pros y los contras, lanzó una campaña furibunda de críticas hacia todos. En su mundo particular, este Mando, reprochaba a la tripulación lo bien que estaba la nave, ¡¡cómo nunca ha estado!!, vociferaba sin parar; claro
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