El Alcalde que salga, así como su equipo de Gobierno, meten en el salón de su morada, simultáneamente, la caja de los truenos, rallos y centellas en el momento que sean elegidos. A partir de ese momento, el hogar de todos ellos se convierte en inhóspito y progresivamente, a medida que empiezan a hablar las maléficas lenguas, en insoportable. Las familias de todos ellos se quejarán de las injusticias que se escuchan en el pueblo y las conversaciones familiares se difuminarán para solo hablar de “política” o de lo que ha dicho fulanita/o y lo que ha hecho menganito o la barbaridad que se le ha ocurrido a zutanita/o.
Todo ello de forma gratuita o como se dice ahora “por el morro”.
Da toda la impresión que esta legislatura va a ser la de la revancha.
*Un funcionario metido a político para vengarse de su destitución.
*Una mujer con muy dudosa capacidad para atender las necesidades de nuestros convecinos, no solo la del guarda, a la que cuatro contertulios de su bar le han comido el coco y la han metido en un ridículo callejón sin salida que lamentará.
*Un hombre que pertenece al pasado y que no entiende lo que significa apartarse y abrir camino a la juventud, mucho mejor preparada que él.
El canto del cuco.
Todo ello de forma gratuita o como se dice ahora “por el morro”.
Da toda la impresión que esta legislatura va a ser la de la revancha.
*Un funcionario metido a político para vengarse de su destitución.
*Una mujer con muy dudosa capacidad para atender las necesidades de nuestros convecinos, no solo la del guarda, a la que cuatro contertulios de su bar le han comido el coco y la han metido en un ridículo callejón sin salida que lamentará.
*Un hombre que pertenece al pasado y que no entiende lo que significa apartarse y abrir camino a la juventud, mucho mejor preparada que él.
El canto del cuco.