Hola M. jose... si lees mas abajo podras darte cuanta donde vivo.
sabes tengo una prima que se llama como tu, y tambien vive en Madrid! y tambien pasa por Villar muy a menudo, mira que coincidencia no?
Es posible que la conozcas...
a mi tambien me gustaria pasar mas a menudo por el pueblo.
Un abrazo.... paisan@
buenas tardes Ana tu prima ¿no ira a Carrascalejo?.. yo si, mi marido es de allí un saludo
ana el proximo jueves estare en villar tomando una cerveza en el mesón la jara
espero que tambien estara su prima paloma
ana que bonito
nosabia que tenias esos dotes
un abrazo
A la derecha tia Emiliana, seguido, tia Juana,"la ratona", en frente tio Manuel y tia Justa, sus hijos, Conce, Estilita, Manolo y Esperanza.
Ahora está en su sitio. Gracias.
Las gallinas de tia Eusebia en el olivar de "las campanas".
La casa de tia Basilia.
La casa de tia Basilia
Peraleda, 4, La casa de mis padres. Cuantas vivencias. Cuantos recuerdos.
La casa de tio Reyes. Sus hijos Manuel, Marcos y Socrates (muerto en guerra).
Los pajares.
Sería importante, para mí, que se cayera esta placa que, aparte de anacrónica, hiere mi sensibilidad y la de algunos más.
El corral de mi tio "Vitoriano"
La puerta mas grande corresponde a la casa de tia Catalina, que heredó de mi bisabuelo Cesáreo López Matos, natural de Garvin, pero de ascendencia talaverana, su mujer, mi bisabuela, Eusebia Toribio, natural y ascendencia garvina. Sus numerosos hijos, Zacarias, Juan, Josefa, Antonia, Catalina, Isabel y José (mi abuelo). La puerta siguiente corresponde a la casa de mi tia Antonia y en la de enfrente vivia tio Zoilo "vista zoilo" con su mujer y su único hijo Julio.
La esquina de tia Emiliana. Lugar de encuentro de los mozos, a diario, cuando terminaban sus muchos quehaceres. Este sitio era un poco el senedrín de los jóvenes, aquí se concertaba todo. Cuantos sueños se hicieron realidad en esta esquina. Cuantas tramas inocentes, como ir a robar sandias y melones, gallinas, fruta y otras travesuras. Aquí, seguramente, se urdieron las expatriaciones de tantos mozos que decidieron huir, algunos para no volver. Pero esto sería, por sí mismo, otra historia.