¡Cuanto hecho de menos aquella época pasada de los 70 a los 80 en
Cañamero mi pueblecillo del alma!. Pero la distancia es grande, aqui en
Barcelona solo me quedan recuerdo del pasado, un pasado
feliz, una niñez, un tesoro entre esas montañitas, en la nutria, en el
pantano, en la
carretera correteando. Sueño con los
juegos en
San Miguel sobre todo el KEO, cuando los niños íbamos cogidos de las manos y teniamos que tocar a otros niños que se sumaban a la cadena. Con Don Juan el maestro y con Don Vale.
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