Al camino que transito en mis rutinarios paseos, el jabeñerío lo llama “Camino del Vergel” porque actualmente conduce a una finca privada que tiene ese nombre. Pero hace treinta años se le señalaba como el “Camino del Pocico”, nombre del famoso pozo que dio nombre a la ruta. Y antes se le conoció como el “Camino de Magacela”, pues a este singular pueblo nos lleva. Y mucho antes, hace cien años, se le conocía como “Camino de Lompita”, pero ni mi vecino Alonso Pajuelo, q. e. p. d., sabía por qué.
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….Continuación de la caminata.
Salvado el empinado escollo, casi con la lengua fuera, miro la entrada principal de “El Vergel”: una puerta enrejada de la que cuelgan escritas más advertencias aún sobre los peligros que acechan a los hipotéticos invasores de la propiedad. Aunque yo suelo caminar de noche, sé -porque los he disfrutado- que desde aquí se contemplan atardeceres mu hermosos mirando al Sol por encima del tan reiterado muro de la finca, que -más que guardarla- la encarcela y achica. ... (ver texto completo)
Salvado el empinado escollo, casi con la lengua fuera, miro la entrada principal de “El Vergel”: una puerta enrejada de la que cuelgan escritas más advertencias aún sobre los peligros que acechan a los hipotéticos invasores de la propiedad. Aunque yo suelo caminar de noche, sé -porque los he disfrutado- que desde aquí se contemplan atardeceres mu hermosos mirando al Sol por encima del tan reiterado muro de la finca, que -más que guardarla- la encarcela y achica. ... (ver texto completo)