El municipal al que te refieres se llamaba Gregorio, vivía en la calle de Dos Pozos, padre de Gori y Chito, un hombre muy entrañable que era también el encargado de poner orden en las procesiones, en una fila las mujeres y en otra los hombres, y él tenía que gobernar al chiquillerío que siempre estaba dando por culo de un sitio a otro. Algunas veces, como todos, se tomaba una copia de vino y se ponía mu rígido y decía en la procesión: "Aquí no quiero ni un solo ruído, bueno, el que tenga que tosé ... (ver texto completo)