Si boicotear el foro de San Pedro puede ser la envidia de los débiles, la censura a Cortés puede ser la venganza de los cobardes.
A Críspulo Cortés Cortés no puede herirle la censura de algunos vecinos de San Pedro; por ello la mejor venganza del Hombre de la Rosa es el olvido.
La envidia de un vecino de San Pedro es tan ineficaz, para apagar pasiones, como
el agua de mar para calmar la sed del verano.
Si boicotear el foro de San Pedro puede ser la envidia de los débiles, la censura a Cortés puede ser la venganza de los cobardes.
La envidia de un vecino de San Pedro es tan ineficaz, para apagar pasiones, como
el agua de mar para calmar la sed del verano.
El que me pregunta por San Pedro con mala intención, no merece saber la verdad.
Quien en San Pedro estudia la envidia, mantiene abiertas sus propias heridas.
Prefiero molestar con la belleza de esta flor, que complacer con adulaciones a la gente de San pedro.
El que me pregunta por San Pedro con mala intención, no merece saber la verdad.
Prefiero molestar con la belleza de esta flor, que complacer con adulaciones a la gente de San pedro.
El orgullo de un obrero del campo es la fuente de todas las cosechas que recoge.
Los hombres vienen como visitantes, nos ven como anfitriones y se quedan como amos.
Para gobernar a los hombres ociosos hay que saberse aprovecharse de sus vicios, más bien que de sus carencias.
El orgullo de un obrero del campo es la fuente de todas las cosechas que recoge.
Para gobernar a los hombres ociosos hay que saberse aprovecharse de sus vicios, más bien que de sus carencias.
Todo aquel que tiene una razón para sobrevivir, puede soportar cualquier forma de paro por cruel que este sea para una economía familiar.
El arte de la vida de un obrero inactivo es el arte de soportar las penas.
No hay nada que los hombres sensibles más deseen conservar, que su propio jardín.
Todo aquel que tiene una razón para sobrevivir, puede soportar cualquier forma de paro por cruel que este sea para una economía familiar.
Una maravillosa flor azul
No hay nada que los hombres sensibles más deseen conservar, que su propio jardín.
La decepción es el pan diario de la juventud.
El escepticismo, el vino diario de los parados.
Un vaso de esperanza en el momento oportuno, vale más para un trabajador parado que todas las riquezas de la tierra.
La intolerancia es miedo a las ideas de los demás y poca fe en las propias.
La decepción es el pan diario de la juventud.
El escepticismo, el vino diario de los parados.
El que quiera ser algo que se lo trabaje
La intolerancia es miedo a las ideas de los demás y poca fe en las propias.