Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Una y no más Santo Tomás.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Un clavo saca a otro clavo.
Una vida inútil es una muerte prematura.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Una vez al año, y ésa con daño.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Una van de cal y otra van de arena.
Un buen día nunca se olvida.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Un buen consejo, no tiene precio.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Una tos seca, es de muerte trompeta.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.