El Altozano jabeño -tramo urbano de la antigua carretera de Quintana- es el reino que me espera: una placentera atalaya para consumir, en las madrugadas del verano sereno, ese plus de vida que tenemos concedidos los insomnes.
Disfrutando de él, desde el duermevela de la mecedora, recuerdo haberme conciliado con perros sin amo –igualmente insomnes- que se me acercaban sumisos a lamerme las piernas arañadas de mi andar por las rastrojeras; he escuchado gallos desquiciados anunciar el amanecer con ... (ver texto completo)
Disfrutando de él, desde el duermevela de la mecedora, recuerdo haberme conciliado con perros sin amo –igualmente insomnes- que se me acercaban sumisos a lamerme las piernas arañadas de mi andar por las rastrojeras; he escuchado gallos desquiciados anunciar el amanecer con ... (ver texto completo)