Tras la muerte de Franco, la llegada de la Transición política, la caída de la censura y la creación de la clasificación “S” para las cintas de softcore o porno blando (películas que en tono dramático o de comedia inventaban un pretexto para poder mostrar partes íntimas de la anatomía femenina) una parte importante de la industria española se dedicó a fabricar subproductos de ínfima calidad que, con carácter oportunista, tenían como objetivo triunfar en la taquilla. A pesar de su aparente naturaleza ... (ver texto completo)